LA HAYA (EFE).— Las autoridades de Países Bajos detuvieron al arqueólogo que lideró la investigación que llevó al hallazgo en Maastricht de restos óseos que podrían pertenecer al célebre mosquetero francés D’Artagnan, lo que ha derivado en una disputa judicial y mediática.
El protagonista del caso es Wim Dijkman, arqueólogo municipal de Maastricht durante más de 40 años y principal impulsor de la teoría de que el legendario militar Charles de Batz de Castelmore, conocido como D’Artagnan, podría estar enterrado en una iglesia local, donde el pasado marzo fue encontrado un esqueleto.
Las autoridades locales lo acusan ahora de ocultar vestigios cuya propiedad corresponde legalmente al municipio, según el canal público neerlandés NOS.
El descubrimiento del esqueleto en ese templo convirtió a Dijkman en una figura destacada en los medios del país e internacionales, e incluso recibió a finales de abril una distinción real y fue nombrado caballero, con el respaldo de especialistas y la biógrafa de D’Artagnan.
Unas semanas después, el experto está en el centro de una investigación penal.
Según confirmó la Fiscalía neerlandesa, Dijkman fue arrestado anteayer y después puesto en libertad, aunque sigue siendo sospechoso en un caso abierto por la presunta ocultación de restos arqueológicos.
Se trata de un fragmento de hueso del brazo y dos dientes extraídos del esqueleto hallado en Maastricht y trasladados a un laboratorio de Múnich, en Alemania, para realizar pruebas de ADN que permitan determinar si pertenecen realmente al célebre mosquetero francés.
Dijkman viajó personalmente a Alemania para recuperar los restos después de que, según él, las autoridades municipales propusieran enviarlos por correo postal a Países Bajos, algo que consideró arriesgado por la fragilidad de las piezas.
“El viaje a Múnich y la estancia en el hotel me costaron al menos 500 euros, pagados de mi bolsillo”, declaró el arqueólogo a la prensa local y afirmó que esperaba que el ayuntamiento reembolsara esos gastos.
El conflicto se agravó cuando inspectores de patrimonio y varios agentes de policía acudieron a su casa para exigir la devolución de los restos y Dijkman les aseguró que había dejado las piezas bajo custodia de un amigo.
“Querían prácticamente arrancarme esos huesos de las manos (…) Todos quieren quedarse con la historia”, manifestó el investigador, que acusa al ayuntamiento, a antiguos colegas y responsables de la iglesia de apropiarse del mérito.
El Ayuntamiento de Maastricht sostiene que tanto la excavación como la custodia de los restos deben ajustarse a la Ley de Patrimonio, que establece que todos los hallazgos arqueológicos pertenecen al municipio.
Las pruebas de ADN realizadas en Alemania serán determinantes para saber si el esqueleto pertenece realmente a una de las figuras históricas más célebres de Francia, inmortalizada en la novela “Los tres mosqueteros”, de Alexandre Dumas, quien lo popularizó como el cuarto mosquetero junto a Athos, Porthos y Aramis.
D’Artagnan murió en 1673 durante el asedio de Maastricht, en una ofensiva del ejército francés para tomar la ciudad, al parecer después de recibir el impacto de una bala de mosquete en la garganta o el pecho.
Luis XIV, el monarca con el reinado más largo en la historia europea (1643-1715), encargaba al mosquetero misiones secretas, asuntos de Estado delicados y labores de espionaje.
