Christopher Collins e Irina Decheva intercambian instrumentos ante Alejandro Basulto Martínez, ayer
Christopher Collins e Irina Decheva intercambian instrumentos ante Alejandro Basulto Martínez, ayer

Los lazos de amistad, disciplina y entrega a la música serán parte esencial de los conciertos que la Orquesta Sinfónica de Yucatán (OSY) ofrecerá este fin de semana bajo la dirección huésped de Alejandro Basulto Martínez y con la participación de la pianista Irina Decheva y el violinista Christopher Collins como solistas.

Los tres músicos mantienen una estrecha relación profesional y personal desde hace varios años. Christopher Collins es concertino de la OSY, mientras que Irina Decheva está casada con el violonchelista principal de la agrupación, Veselin Dechev, además de colaborar frecuentemente con la OSY en programas que requieren piano.

Alejandro Basulto señaló que conoce a ambos intérpretes desde su época estudiantil y consideró un privilegio trabajar nuevamente con dos músicos a quienes calificó de talentosos y profesionales.

El programa preparado para este viernes y domingo incluye el “Doble concierto para violín, piano y orquesta” de Felix Mendelssohn, además de obras de Richard Wagner y el “Ballet Palenque”, del compositor yucateco Fausto Pinelo Río.

Irina Decheva destacó que el concierto de Mendelssohn representa una obra de enorme dificultad técnica y recordó que hace aproximadamente 15 años ella y Christopher Collins ya la habían interpretado en Mérida, además de presentarla posteriormente en el festival argentino “Por el camino del vino”.

La pianista explicó que el primer movimiento de la pieza es un allegro caracterizado por una especie de competencia permanente entre el piano y el violín, debido a que los pasajes virtuosos se alternan constantemente entre ambos instrumentos.

Añadió que el segundo movimiento posee un carácter mucho más lírico y evocador, con reminiscencias de las célebres “Canciones sin palabras” de Mendelssohn, mientras que el tercer movimiento corresponde a un rondó veloz y complejo, igualmente cargado de virtuosismo.

Decheva resaltó además la madurez de la composición, tomando en cuenta que Mendelssohn escribió la obra en 1823, cuando apenas tenía 14 años de edad.

La versión que será interpretada por la OSY corresponde a la original escrita para orquesta de cuerdas, previa a la incorporación posterior de instrumentos de aliento realizada por el propio compositor.

“La energía juvenil de Mendelssohn está presente en toda la obra, aunque los temas secundarios muestran una gran madurez y lirismo”, comentó la pianista.

Sobre su trabajo junto a Christopher Collins, destacó la afinidad musical entre ambos. “Tenemos mucha suerte de entender la música de la misma manera. Realmente no necesitamos hablar demasiado porque la música habla por sí misma”.

Por su parte, Christopher Collins afirmó que el concierto de Mendelssohn no es una obra común dentro del repertorio violinístico y señaló que únicamente la ha interpretado en dos ocasiones durante su trayectoria profesional.

El violinista destacó la intensidad emocional y técnica del primer movimiento, así como la complejidad del cierre del tercer movimiento.

“Mendelssohn quería mostrar todo su talento y escribió pasajes sumamente virtuosos, especialmente para el violín”, comentó Collins, quien reconoció que algunos fragmentos representan verdaderos retos interpretativos.

El concertino añadió que uno de los objetivos de la interpretación es resaltar los rasgos clásicos presentes en la obra, los cuales conviven con elementos propios del romanticismo.

Alejandro Basulto Martínez subrayó el carácter ecléctico del programa que presentará la OSY, aunque señaló que existe un hilo conductor basado en la energía y el sentido teatral de todas las obras incluidas.

El director explicó que Mendelssohn representa el romanticismo temprano y mantiene cercanía con el clasicismo, mientras que Wagner pertenece al romanticismo alemán tardío. En contraste, Fausto Pinelo Río posee una escritura cercana al impresionismo.

No obstante, consideró que todas las piezas comparten una dimensión escénica y teatral.

“Wagner escribía pensando totalmente en el teatro; el ‘Ballet Palenque’ fue concebido para acompañar danza, y Mendelssohn compuso una obra pensada para demostrar su talento como compositor e intérprete”, explicó Basulto.

El director destacó además la importancia de interpretar obras de compositores yucatecos y rescatar el patrimonio musical regional.

“Siempre digo que, así como nos sentimos orgullosos de autores populares como Guty Cárdenas o Pastor Cervera, también en la música de concierto existen tesoros que debemos valorar”, afirmó.

Basulto añadió que dirigir la obra de Fausto Pinelo Río representa para él una oportunidad tanto de compartirla con el público como de descubrirla personalmente desde la interpretación orquestal.

Respecto a los retos interpretativos del programa, indicó que las diferencias estilísticas y de dimensiones entre las obras exigen una gran versatilidad de la orquesta.

Explicó que el “Idilio de Siegfried”, de Wagner, requiere una formación íntima de apenas 13 músicos, mientras que el concierto de Mendelssohn conserva un carácter casi doméstico y camerístico, muy distinto a la grandilocuencia operística de la obertura de “Rienzi”.

“Es un programa ecléctico no sólo en estilos y compositores, sino también en la intimidad y en la dimensión sonora”, señaló.

Los conciertos de la OYS se realizarán este viernes 29 a las 20 horas y el domingo 31 a las 12 horas en el Palacio de la Música.— IRIS MARGARITA CEBALLOS ALVARADO

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