El periodo vacacional debe representar para los menores una excelente oportunidad para fortalecer la convivencia familiar, estimular la creatividad y promover habilidades sociales y emocionales. Aunque para ello se requiere de tiempo y dedicación por parte de los padres de familia o cuidadores, sin duda dará como resultado grandes experiencias y maravillosos recuerdos.

Las vacaciones escolares en definitiva son un periodo donde madres y padres de familia tienen que resolver algunos problemas domésticos, normalmente los adultos siguen trabajando y las pantallas, videojuegos y redes sociales se suelen convertir en las niñeras de los menores.

“Muchas veces los padres únicamente ven como reto el mantener ocupados a los más pequeños. Sin embargo, lo más importante no es sólo ocuparlos, sino ayudarlos a mantenerse estimulados, activos y emocionalmente conectados con los demás”, expresa el doctor Carlos David Carrillo Trujillo, profesor Investigador de la Facultad de Psicología de la UADY.

 Manifiesta que las actividades lúdicas no necesariamente requieren grandes inversiones económicas; muchas veces lo más valioso es el tiempo compartido y la posibilidad de explorar el juego desde la imaginación.

No obstante, el tiempo es algo que padres y madres tienen que invertir para ello.

Juegos para niños en vacaciones, según su edad

Aconseja que para niñas y niños pequeños pueden realizarse actividades como juegos de construcción, manualidades con materiales reciclados, pintura, plastilina, búsqueda del tesoro dentro de casa, cocina sencilla supervisada, lectura de cuentos dramatizados o juegos de roles.

“Estas actividades favorecen el desarrollo del lenguaje, la motricidad, la creatividad y la regulación emocional. Incluso con creatividad pueden realizar en familia tareas domésticas o actividades como pintar una recámara, sembrar plantas o limpiar un espacio, pero se requiere dedicación para ello”.

En el caso de preadolescentes, resalta que es importante ofrecer actividades que impliquen mayor autonomía y reto cognitivo.

Algunas opciones son juegos de mesa estratégicos, experimentos científicos caseros, fotografía, jardinería, escritura creativa, retos deportivos, karaoke, cocina más elaborada o proyectos colaborativos familiares.

Considera que las tabletas o celulares, con una buena supervisión parental, se pueden usar para elaborar vídeos o podcasts educativos en familia.

Otro tipo de cosas que se pueden hacer es involucrarlos en actividades cotidianas del hogar, desde una lógica de responsabilidad compartida y no únicamente como obligación.

“Si el clima y el calor lo permiten, y existe la posibilidad de salir de casa, los espacios exteriores ofrecen beneficios importantes para la salud física y mental”.

Actividades como caminatas, bicicleta, juegos con pelota, picnic, visitas a parques, exploración de la naturaleza, observación de aves, rallys familiares o actividades con agua, que sean supervisadas, ayudan a disminuir el sedentarismo, favorecen la socialización y reducen el estrés.

El doctor Carlos Carrillo, quien también es director de Instituto Construye, revela que el contacto con espacios verdes se ha asociado con mejoras en la atención, el estado de ánimo y el bienestar emocional infantil.

“Salir de la rutina de los espacios del hogar o la escuela estimula los sentidos y conecta desde otro punto con la naturaleza, los animales y las demás personas que puedan estar alrededor nuestro”.

“Es importante entender que el cerebro infantil necesita movimiento, exploración y experiencias sensoriales reales; no solamente deslizar el dedo en una pantalla sin interacción ni emoción”.

Aunque admite que puede ser complicado, y en ocasiones costoso, sí es importante planear “actividades de vacaciones”, dentro de las posibilidades de cada familia, como una salida al parque, excursión a un poblado cercano, etc.

Afirma que “si hacemos un inventario de nuestra vida las personas adultas vamos a darnos cuenta de que muchos de nuestros recuerdos más bonitos fueron en familia en algunas de estas vacaciones o celebraciones familiares”.

Recuerda que lo más importante al planear actividades para los menores es considerar la edad, intereses y necesidades emocionales de cada niño o adolescente.

El error al planear actividades

Puntualiza que tampoco se trata de llenar cada minuto del día con actividades estructuradas, porque las vacaciones se convertirán en un campo militar que terminarán odiando.

“Hay que generar equilibrio entre momentos de juego libre, descanso, convivencia y aprendizaje”.

También es importante mantener rutinas relativamente estables, especialmente en horarios de sueño, alimentación e hidratación, ya que esto brinda seguridad emocional y ayuda a regular la conducta.

Explica que muchas veces estos períodos desestructuran a los menores y luego resulta complicado retomar la rutina diaria de escuela-tarea-sueño.

Si los padres están preocupados porque buscan minimizar el uso de tabletas, videojuegos y pantallas sin lograrlo, el consejo es evitar que el aburrimiento sea combatido automáticamente con dispositivos electrónicos.

“El aburrimiento, aunque suele verse negativamente, puede estimular la imaginación, la creatividad y la tolerancia a la frustración. Es recomendable establecer horarios claros para el uso de dispositivos, crear espacios o momentos “libres de tecnología” y ofrecer alternativas atractivas fuera del entorno digital.

Esto implica congruencia por parte de los adultos, ya que resulta difícil pedir a un niño que deje el celular mientras observa a toda la familia hipnotizada por una pantalla durante horas.

“Los niños aprenden mucho más de lo que observan que de lo que se les dice”.

El especialista, señala que en el caso de la región, durante esta temporada de calor también es fundamental priorizar la seguridad física.

Por ello se recomienda mantener una adecuada hidratación, evitar actividades al aire libre en las horas de mayor exposición solar, utilizar ropa ligera, protector solar y procurar espacios ventilados.

“También es importante supervisar constantemente actividades acuáticas y estar atentos a signos de agotamiento o golpe de calor como mareos, irritabilidad, cansancio extremo o dolor de cabeza”.

Afirma que las vacaciones no tienen que convertirse en un periodo de hiperestimulación digital ni tampoco en una agenda agotadora para las familias. Lo esencial es promover experiencias significativas, juego, movimiento, convivencia y descanso.

“A veces los recuerdos más valiosos de la infancia provienen de momentos simples compartidos con las personas que son importantes para nosotros. Y esto implica para los adultos escuchar, empatizar, priorizar y dirigir la energía en compartir tiempo de calidad con los hijos e hijas”.