

NUEVA YORK (Por Catherine Pearson, de “The New York Times”).— Shefa Ahsan, de 29 años, cree que las citas en línea son una pesadilla por muchas razones. Crear un perfil es tedioso y confuso. ¿Qué fotos debe publicar? ¿Qué anécdotas breves debe compartir para transmitir quién y cómo es realmente?
Luego está eso de deslizar el dedo sin descanso. Ahsan considera que el proceso es “deshumanizante”, admite.
“Aparecen caras de gente y ¿tienes que limitarte a deslizar el dedo?”, expresa. “No puedo hacer eso. No sé nada de ellos”.
Bumble fue noticia recientemente tras anunciar sus planes de eliminar la función de deslizar y pasar mejor a un emparejamiento impulsado por la inteligencia artificial (IA), una medida destinada a abordar el creciente hartazgo hacia las aplicaciones de citas.
Bumble no fue pionera en el deslizamiento (fue Tinder), pero, como una de las aplicaciones de citas más populares del mercado, la decisión de eliminar el deslizamiento podría alterar los hábitos de citas de millones de usuarios que se han acostumbrado a seleccionar parejas con solo deslizar el dedo.
“Deslizar el dedo predispone a la gente a emitir juicios superficiales y precipitados”, indica Jenny Taitz, psicóloga clínica y autora de “How to Be Single and Happy (Cómo ser soltero y feliz)” y quien ha colaborado con “The New York Times”.
“Hacer esto ha convertido las citas en un juego”.
Pero, ¿cuál es la alternativa?
En las últimas décadas, las aplicaciones de citas han transformado la manera en que las personas buscan el amor. Tan solo en Estados Unidos, tres de cada diez adultos afirman haberlas utilizado en algún momento, según el Pew Research Center, y muchos con éxito. Una de cada diez relaciones estables comienza ahora en línea.
Hartazgo
Aun así, el hartazgo por las aplicaciones de citas se ha generalizado. Una encuesta de “Forbes” de 2024 reveló que casi el 80% de las personas que buscan pareja se sentían emocional, física o mentalmente agotadas por las aplicaciones, al menos una parte del tiempo. Deslizar el dedo no es lo único que los tiene hartos, pero los expertos dicen que, sin duda, puede contribuir al cansancio existencial que sienten algunas personas que buscan pareja.
Kelsey Wonderlin, quien es una terapeuta certificada y coach de citas en Nashville, Tennessee, señala que a veces sus clientes se ven envueltos en una especie de frenesí por deslizar el dedo hacia la izquierda para rechazar parejas.
“En las aplicaciones, no se ven los unos a los otros como seres humanos reales”, advierte.
Quizá resulte sorprendente, pero en ocasiones alienta a sus clientes abrumados a que deslicen hacia la derecha sin reparos y después manden rápidamente a esas posibles parejas una pregunta “de descarte” para entablar una conversación más significativa. (Por ejemplo: “¿Qué has hecho últimamente de lo que te sientas orgulloso?”). El objetivo, explica la coach, es alejarse de los aspectos más superficiales de las apps y avanzar hacia una conexión real.
“Al principio, deslizar el dedo era genial para la gente”, dice Wonderlin, quien añade que la tecnología era eficiente y decisiva. “Pero con el tiempo, lo que oigo de mucha gente es que resulta abrumador y solo crea una sensación de ser desechable”.
Bumble planea alejarse del deslizamiento y apostar más por la IA, al igual que casi todas las demás aplicaciones de citas que buscan aprovechar la tecnología para retener a los usuarios y reactivar las ganancias.
La empresa está probando un asistente de IA al que llama “Bee”, cuyo objetivo es comprender aspectos como los valores de los usuarios y lo que esperan de una relación, para luego sugerir parejas y explicar el razonamiento detrás de esas sugerencias, según señala la empresa.
Existe una razón por la que la aplicación está dando semejante giro. Bumble y otros sitios de citas han estado batallando los últimos años; la empresa informa de una caída del 14 por ciento en los ingresos totales y de un descenso del 21 por ciento en el número de usuarios de pago durante el primer trimestre del año, en comparación con el mismo período de 2025.
La nueva función de Bumble puede cambiar la forma en que los usuarios interactúan físicamente con la aplicación, pero aún está por verse si cambiará de manera significativa la experiencia del usuario.
Dudosos de la IA
“Muchas de estas empresas creen que la IA va a salvar sus aplicaciones o cambiar la experiencia de las citas”, dice Kathryn Coduto, profesora adjunta de ciencias de los medios de comunicación en la Universidad de Boston y quien estudia las citas en línea. “Creo que los usuarios tienen muchas dudas al respecto. Esto se debe a que les preocupa la privacidad. La gente no sabe cómo va a utilizar la IA sus datos”.
Los usuarios de estas aplicaciones dudan de cómo funcionan los algoritmos de las aplicaciones de citas y si tratan a los usuarios de forma justa.
“Creo que hay algo que decir a favor de alejarse de la función de deslizar, porque la gente quiere una experiencia de citas con más intención”, asegura Coduto.
Últimamente, la idea de las citas con intención ha cobrado fuerza, ya que los usuarios anhelan una experiencia que resulte menos abrumadora y más significativa. Las aplicaciones de citas apuestan a que la IA ayude a cerrar la brecha en un momento en que algunos usuarios están optando por lo totalmente analógico: borrar las aplicaciones con la esperanza de encontrar el amor a la antigua.
Eso es lo que preferiría Ahsan: entablar una conversación en una cafetería o conocer a alguien nuevo a través de amigos. Sin embargo, reconoce que las aplicaciones pueden funcionar. Ahsan, fotógrafa de bodas, calcula que al menos el 80% de las parejas con las que trabaja se conocieron en línea.
Pero ¿será suficiente la eliminación de la función de deslizar para animarla a volver a descargar una aplicación de citas? Probablemente no, reconoce Ahsan. “Hay muchas otras formas de conocer gente”, añade. “Las aplicaciones de citas son solo una de ellas”.
