• La siembra de un árbol en recuerdo del padre Juan Pablo Góngora
  • Sobre estas líneas y debajo, dos momentos de las actividades conmemorativas de la vida y obra de Papá Juan, el domingo 12 pasado

El 17 de julio de 1976, rodeado de sus hijas espirituales, el presbítero Juan Pablo Góngora Alvarado culminó su entrega a Cristo. A 50 años de esa fecha, las Misioneras Hijas de la Madre Santísima de la Luz, congregación de la que el padre Góngora Alvarado fue fundador, celebraron su vida y legado.

En el marco de esta conmemoración, las Madres de la Luz, como son conocidas las religiosas de este instituto, realizaron diversas actividades en la casa ubicada en lo que fue la Hacienda Xoclán, acompañadas de familiares del padre Juan Pablo, hermanas y amigos, para conmemorar la vida de Papá Juan, Siervo de Dios nacido en el municipio de Chapab.

Entre las actividades que se llevaron al cabo el pasado domingo 12 estuvieron una celebración eucarística oficiada por el obispo auxiliar monseñor Pedro Mena Díaz, quien dijo que las misioneras eran fruto del ministerio del padre Juan Pablo y recordó la importancia de llevar la palabra de Dios, sean tiempos favorables o no, a comunidades más necesitadas.

Exhortación

Esta misión inspiró al padre Góngora Alvarado para fundar la congregación el 19 de diciembre de 1946 en Motul. Monseñor Pedro Mena destacó la vida y obra del único sacerdote yucateco con el título de Siervo de Dios y exhortó a las religiosas a seguir la evangelización.

Al concluir la misa, las Madres de la Luz ofrecieron un concierto de canciones inéditas, compuestas por ellas y las personas que las acompañan en la evangelización de los municipios donde tienen presencia en Yucatán. La congregación lleva también la palabra de Dios a Belice, Estados Unidos y Argentina.— Gabriel Chan Uicab

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