Con la bajada y procesión de la imagen de San Vicente de Paúl, la comunidad católica de la colonia Francisco I. Madero dio inicio ayer a los festejos en honor de su santo patrono, en una jornada marcada por la alegría, la fe y la devoción.
La celebración comenzó con la misa de las 11 de la mañana en la capilla dedicada a este santo, presidida por el presbítero José Francisco Basto Aguilar, párroco de Corpus Christi, quien acompañó a los feligreses en este tradicional encuentro que cada año reúne a la comunidad en torno a la imagen del santo.
Al inicio de la celebración eucarística se realizó la bajada de la imagen de San Vicente de Paúl para llevarla en procesión alrededor de la capilla. Entre cantos y alabanzas, los fieles acompañaron el recorrido y posteriormente recibieron nuevamente al santo en el interior del templo, donde fue colocado en su sitio de honor, adornado con flores.
El momento estuvo acompañado por el incienso, con el que el padre Basto Aguilar honró la sagrada imagen, mientras los presentes permanecían unidos en oración. La escena dio paso a la continuación de la celebración, en un ambiente de fraternidad y entusiasmo por el comienzo de las festividades patronales.
San Vicente de Paúl, sacerdote francés nacido en 1581 y fallecido en 1660, dedicó buena parte de su vida al servicio de las personas pobres, enfermas y necesitadas. Es reconocido como impulsor de diversas obras de caridad y como fundador de la Congregación de la Misión y, junto con Santa Luisa de Marillac, de las Hijas de la Caridad. Su vida quedó vinculada de manera especial con el servicio a los más vulnerables, por lo que es recordado como uno de los grandes referentes de la caridad cristiana.
Durante la misa, el sacerdote proclamó el Evangelio según San Mateo (18, 21-35), en el que Jesús responde a Pedro que el perdón no debe limitarse a siete veces, sino extenderse “70 veces siete”. La parábola del servidor que recibe el perdón de una gran deuda, pero es incapaz de perdonar después una deuda menor, llevó la reflexión hacia la importancia de practicar con los demás la misericordia que se pide a Dios.
En su homilía, el padre Basto Aguilar recordó también que la vida puede entenderse como una peregrinación, un camino hacia Dios, y subrayó que las personas son administradoras de los dones que han recibido, la vida, la salud y la familia.
A partir del mensaje del Evangelio, llamó a la comunidad a vivir el amor a Dios unido al amor al prójimo, y destacó que el servicio a los demás es una expresión concreta de la fe. En ese sentido, evocó el ejemplo de San Vicente de Paúl y su entrega a las personas pobres, abandonadas y necesitadas.
La reflexión encontró eco en el carácter de las propias fiestas patronales, que además de ser un espacio para expresar la devoción al santo, buscan reunir a la comunidad y fortalecer los lazos entre quienes participan en la vida de la capilla.
Antes de concluir, se dieron a conocer las actividades que continuarán durante los próximos días y se invitó a los feligreses a participar en ellas. También se realizó la bendición del agua y de las imágenes llevadas por los asistentes.
El programa contempla que el martes 15 no habrá atención en la oficina parroquial ni celebración de misa en la parroquia o en la capilla. El miércoles 16, a las 7 p.m., se llevará al cabo el inicio de actividades con la participación de coordinadores de los centros pastorales y grupos apostólicos en la sede de Corpus Christi.
El sábado 19, en la capilla de San Vicente de Paúl, se realizará la verbena por las fiestas patronales, de 5 de la tarde a 10 de la noche. Asimismo, del jueves 17 al domingo 20, y del martes 22 al sábado 26, se desarrollarán los gremios de los centros pastorales.
Los martes, los centros pastorales se reunirán para ingresar a la capilla y participar en la misa de las 6 de la tarde; al concluir se realizará el rezo del rosario.
Las fiestas concluirán el domingo 27, con la subida de la imagen durante la misa de las 6 de la tarde. Al término de la celebración eucarística habrá un convivio para la comunidad, con reparto de pan, tortas y horchata.
Así, con oraciones, cantos, procesiones y encuentros comunitarios, la capilla de San Vicente de Paúl comenzó una nueva edición de sus fiestas patronales, poniendo en el centro el mensaje que el propio santo dejó como testimonio: una fe que se hace vida cuando se convierte en servicio y caridad hacia los demás.— DARINKA RUIZ MORIMOTO
