Un rosario de peticiones recibió ayer el Santo Cristo de las Ampollas de la Catedral de Mérida durante la bajada de la venerada imagen, realizada, como marca el calendario, en el día de su solemnidad, que es también fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz.
La venerada imagen fue bajada del nicho ubicado en la nave norte del centenario templo por custodios del Cristo Negro, entre muestras de devoción, amor y aplausos, para dar inicio a su fiesta anual.
El Mariachi Kukulcán dedicó cantos al Hijo de Dios, mientras los fieles se acercaban para presentar sus honores, oraciones y peticiones. Los integrantes de los gremios llevaron sus estandartes distintivos.
El programa de la bajada continuó con la misa que presidió el arzobispo de Yucatán, monseñor Gustavo Rodríguez Vega.
El prelado recordó en la homilía que hay lugares donde la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz no se celebra el 14 de septiembre, sino el 3 de mayo.
“Y nosotros celebramos el 3 de mayo y el 14 de septiembre. Celebramos en las dos fechas la gran devoción a la Santa Cruz”, subrayó.
Monseñor Rodríguez Vega explicó que durante al menos tres siglos los primeros cristianos no tenían cruces en sus casas ni las llevaban colgadas al pecho, sino que adoraban espiritualmente la cruz de Cristo y la tenían en la mente y el corazón.
Recordó las palabras de San Pablo de que la cruz de Cristo es escándalo para los judíos y locura para los griegos, pero para los cristianos representa la salvación.
En las catacumbas existen pinturas de los primeros cristianos, entre ellos la representación del Buen Pastor cargando una oveja sobre los hombros, aunque todavía faltaba tiempo para que surgiera la devoción material a la cruz.
El Arzobispo se refirió a dos momentos significativos en el inicio de esa veneración. El primero fue la aparición de una cruz en el cielo al emperador Constantino con la frase “In hoc signo vinces (Bajo este signo vencerás)”.
El segundo ocurrió cuando Santa Elena, madre de Constantino, viajó a Tierra Santa en busca de la Santa Cruz y la encontró. A partir de entonces comenzó una veneración que se extendió a los templos y hogares cristianos.
El prelado indicó que la cruz es signo de la fe en Cristo muerto y resucitado, pues, aunque los cristianos saben que Jesús resucitó, no deben olvidar que murió por la humanidad y convirtió la cruz en signo de salvación.
También evocó el pasaje bíblico de la serpiente de bronce levantada por Moisés en el desierto. Quienes eran mordidos por serpientes miraban aquella figura y quedaban curados.
“Pues bien, Cristo llevó a la cruz todos nuestros pecados”, dijo el prelado, quien añadió que para los creyentes este símbolo representa una expresión de fe.
Pidió que, aunque se tenga una cruz material, no se pierda la cruz espiritual, “la que se lleva en la mente y en el corazón”.
Asimismo, invitó a los fieles a abrazar la cruz mediante la aceptación de los trabajos, enfermedades y penas de la vida.
“No rechacemos la cruz del Señor. Si nos toca llevar una cruz pesada, simplemente demos gracias a Dios porque nos permite unirnos a la cruz de Cristo”, expresó.
Añadió que se puede pedir a Dios que retire esa carga, pero también solicitarle fortaleza para sobrellevarla.
“El Viernes Santo meditamos en la Santa Cruz, nos acercamos arrepentidos de nuestros pecados, pero ahora festejamos este signo glorioso que es la cruz de nuestro Señor Jesucristo”.
Con el Arzobispo concelebraron el padre Juan Pablo Moo Garrido, rector de la Catedral, y el diácono permanente Fernando Bermejo Salmerón.
El padre Moo Garrido informó que este año la fiesta tendrá dos innovaciones: la visita de apostolados para venerar al Santo Cristo de las Ampollas, a partir de pasado mañana y hasta el domingo 20, y una vaquería el próximo viernes 25, a las 8 de la noche, a la cual están convocados todos los jaraneros.
La entrada de los gremios comenzará el domingo 27 con los Alarifes.
El programa concluirá el 17 de octubre con una misa a las 11:15 de la mañana. Después se realizará una procesión con el Santo Cristo de las Ampollas y, al término, la imagen será subida nuevamente a su nicho.
Antes de la bajada de la venerada imagen se realizó ayer una procesión desde la iglesia de Nuestra Señora de la Consolación hasta la Catedral.— CLAUDIA SIERRA MEDINA
De un vistazo
Veneración
El Santo Cristo de las Ampollas, con un sudario rojo con aplicaciones doradas, fue colocado en el centro de la Catedral para la veneración de decenas de devotos e integrantes de los gremios que participan en el añejo festejo. Después fue trasladado a su altar, acompañado de ramos de flores.
