La película “Hombre al agua” busca que el espectador salga de la sala con preguntas, aprendizajes y reflexiones que permanezcan más allá de la función.
La cinta, que tuvo presencia en festivales como Venecia y Toronto, aborda temas como la crisis de la masculinidad, la paternidad, la maternidad, las clases sociales, la migración y las relaciones de poder.
El elenco y el equipo de producción de “Hombre al agua”, encabezado por Gael García Bernal, director y protagonista de la película, estuvieron de visita en la ciudad para promover la cinta, que tuvo locaciones en Yucatán y Cuba.

Tras un recorrido por dos complejos cinematográficos de la ciudad, García Bernal, junto con Esmeralda Pimentel y Jorge Salinas platicaron con el Diario sobre lo que significa ver ya en pantalla grande este proyecto.
García Bernal hizo énfasis que una de las intenciones fue evitar una moraleja evidente y propiciar que cada espectador construya su propia lectura de la historia.
“Las mejores películas son las que nos van modulando con el tiempo. Duran cuando nos vamos a dormir, nos quedamos pensando al día siguiente, tres días después. Son películas que no tienen una moraleja tan evidente, sino que de alguna manera te detonan cosas muy personales”, explicó.
En “Hombre al agua”, esa exploración parte de una fábula sobre un rescate. La historia plantea a una persona que es rescatada y que, a su vez, decide ofrecer otro rescate, pero bajo una condición: existe una moneda de cambio que en algún momento será cobrada.
A partir de esa premisa se desarrolló una investigación alrededor de diferentes conflictos humanos y sociales, entre ellos la crisis de la masculinidad, la separación, la paternidad, la maternidad, el juego de poder y las clases sociales, además de una mirada al contexto político, social y cultural de Latinoamérica.
La elección de Yucatán como uno de los escenarios principales de la película surgió inicialmente por una necesidad de la propia historia: encontrar un lugar donde el agua tuviera una presencia importante y donde las inundaciones formaran parte del contexto.
En la búsqueda se consideraron estados como Tabasco, Chiapas, Yucatán y Campeche.
El equipo terminó descubriendo en Yucatán un escenario que aportó nuevas posibilidades a la película.
“Fue gracias a esta película que empezamos a investigar y nos topamos con semejante dimensión cultural, transversal e increíble. De pronto todo se volvió muchísimo más bonito de lo que nos hubiésemos imaginado”, destacó Gael García.
La casa utilizada para la filmación —la hacienda Texán Palomeque— y el contexto yucateco también permitieron profundizar en la representación de las diferencias sociales que plantea la cinta.
A ello se sumó la relación histórica entre Yucatán y Cuba, elemento que cobró relevancia para la historia deCamilo (García bernal).
El tránsito entre ambos lugares representa también el ingreso a otra realidad.
“Al salir de Cuba entras en otra realidad, pero con un lugar que además tiene muchísima comunicación e historia con Cuba, que es Yucatán”, agregó el cineasta.
Esmeralda Pimentel habló también sobre la construcción de Juana, su personaje, una mujer intensa que atraviesa un momento determinante de su vida.
Para darle forma recurrió a tres elementos señalados por Gael: Juana es una atleta y saltadora de garrocha; debía dominar el acento yucateco, particularmente el llamado “yuca fresa”; y es madre, además de encontrarse en una etapa de posparto en la que intenta recuperar su autonomía.
Para preparar la parte deportiva, Esmeralda entrenó con Carmelita Correa, quien cuenta con el récord nacional de salto con garrocha.
El personaje también representa una mujer que, desde su posición de privilegio y con sus propias herramientas y visión del mundo, comienza a establecer límites para reencontrarse consigo misma. La experiencia de participar en la película fue descrita por la actriz como uno de los grandes regalos de su vida, particularmente por la posibilidad de trabajar con personas a las que había admirado durante años.
Otro de los personajes centrales es Abel, cuya construcción partió de la intención de evitar que fuera una representación directa de algún personaje político.
El actor explicó que el guion le permitió explorar temas como el clasismo, el abuso hacia la clase obrera y la búsqueda de poder por el poder mismo.
Para construir a Abel recurrió incluso a los llamados siete pecados capitales como punto de partida.
La complejidad de los personajes también exigió que los intérpretes les aportaran una dimensión humana que fuera más allá de sus características negativas.
En el caso de Abel, su capacidad de manipulación y su ejercicio del poder conviven con un carácter afable y carismático, mientras que Juana, pese a su intensidad, tiene detrás una historia personal que explica buena parte de sus decisiones.
La recepción internacional de “Hombre al agua” también fue uno de los temas abordados durante la conversación con el Diario.
La cinta fue presentada en el Festival de Venecia, experiencia que para Jorge Salinas y Esmeralda Pimentel representó un momento especialmente significativo.
La respuesta del público y los aplausos recibidos en la llamada Mostra fueron descritos como una experiencia difícil de olvidar.
“Todos nosotros hicimos como una bomba. Yo no podía dejar de creerlo. Dije: ‘Guárdate estas imágenes’, porque tienes que vivirlas, guardarlas para después quererlas repetir”, recordó Salinas.
La experiencia también fue relacionada con los primeros años de “Amores perros”, cuando la película se presentó en una sala pequeña durante la Semana de la Crítica de Cannes.
En aquel entonces, recordó Gael García, había una tercera parte de la sala ocupada y algunas personas incluso abandonaron la función.
Con el paso del tiempo, esa película alcanzó una repercusión internacional que sus realizadores no podían anticipar en aquel momento.
El equipo de “Hombre al agua” hizo una invitación especial al público de la península para acercarse a la película, particularmente por la manera en que retrata a Yucatán.
Se destacó que son pocas las ocasiones en las que los habitantes de una región pueden verse representados en la pantalla grande a través de un contexto propio, con sus características culturales, sociales y paisajísticas.
La película busca mostrar un Yucatán particular, complejo y diverso, y al mismo tiempo abrir la posibilidad de que el público dialogue con lo que aparece en la pantalla grande.
El mensaje final planteado por los entrevistados parte precisamente de esa idea de mirarse a uno mismo.
La película funciona como un espejo de algunos aspectos de la sociedad y propone revisar las propias acciones antes de señalar las de los demás. La reflexión incluye actitudes como el clasismo, el menosprecio o la falta de solidaridad.
“A veces no nos gusta vernos al espejo, pero para poder cambiar la perspectiva o la percepción que tenemos de nosotros mismos hay que verse en el espejo”, concluyó Gael García Bernal.
La invitación es comenzar por uno mismo y entender que el cuidado y la responsabilidad hacia los demás corresponden a todos.
“Hombre al agua” ya se encuentra en cartelera. Además de los entrevistados, también forman parte del elenco Manuel García-Rulfo, Natalia Oreiro, Débora Nascimento y Ricky Martin.
El talento yucateco está representado por Conchi León, quien, pese a los pocos minutos que dura su participación, demuestra sus tablas como actriz, al igual que Jerry Velázquez.— Santiago Ariel Cortés Pérez
Multimedia
Encuentra un vídeo de la entrevista con Gael García
https://bit.ly/4AGnPTa
