COPÁN, Honduras (EFE).— Tras 1,600 años de la llegada de K’inich Yax K’uk’ Mo’, el primer rey maya de Copán, actual Honduras, arqueólogos mantienen abiertas las investigaciones sobre su figura y origen, con nuevas interpretaciones que lo vinculan a Teotihuacán y reavivan el debate sobre los contactos y las influencias que hubo entre ambas regiones mesoaméricanas.
No se sabe hasta ahora dónde nació el primer monarca de la dinastía de Copán, quien, según expertos, llegó a Honduras el 5 de septiembre del año 426 después de Cristo, pero algunos creen que pudo ver la luz en Caracol, en el actual Belice, o en el sector de Tikal, en el norte de Guatemala.
“Hay varias hipótesis sobre el origen de este personaje que se llama Yax K’uk’ Mo’ y vino a Copán”, dijo el arqueólogo japonés Seiichi Nakamura, quien lleva varias décadas de investigación en el Sitio Arqueológico Maya de Copán.
Genomas confirmados
Otros arqueólogos aseguran que “tuvo más contactos con Teotihuacán”, indicó Nakamura, quien está estudiando “genomas de huesos antiguos de varios entierros excavados” por el proyecto que él encabeza en Copán.
“Se ha confirmado que entre las personas de Teotihuacán y de Copán hay una mezcla de genomas, eso quiere decir que hubo una relación en ese tiempo entre Teotihuacán y Copán”.
Arqueológicamente siempre se ha hablado de que hubo una influencia muy fuerte de Teotihuacán sobre la zona de Copán, “porque en las tumbas reales de ese tiempo, o del tiempo de fundación de la dinastía copaneca (que tuvo 16 reyes), hay bastantes cerámicas tipo teotihuacanas y también obsidianas de origen en México”.
Según Nakamura, no fue sino en 2025 que se confirmó una relación de genomas.
Recordó que en 2024, cuando realizaba trabajos de investigación en el templo siete de Copán con su equipo descubrieron un fragmento de estela que habla de los gobernantes cuarto y sexto.
Según estas estelas, el sexto gobernante le decía al cuarto que él era de Río Azul, un sitio al norte de Tikal representativo del período Clásico Temprano, algo que para Nakamura “es muy significativo” y es “el nuevo descubrimiento hecho hace un año y medio”.
Nakamura declaró que en Copán hay sitios en los que “aparentemente no hay nada, pero abajo se están encontrando datos arqueológicos muy importantes”, lo que le hace suponer que quedan “siglos por delante para seguir investigando, porque aquí está enterrado un tesoro arqueológico infinito muy grande”.
La conmemoración de la llegada del primer rey de la dinastía copaneca reunió en el Sitio Arqueológico Maya a reconocidos arqueólogos hondureños y del extranjero, y a muchos turistas, que podrán seguir llegando a Copán para conocer más de K’inich Yax K’uk’ Mo’ (Quetzal Guacamayo) entre lo que resta de 2026 y todo 2027.
Sitio de peregrinación
William Fash, arqueólogo y profesor de la Universidad de Harvard y estudioso de la cultura maya en Copán desde hace más de 50 años, aseguró que, así como en Teotihuacán hubo peregrinaciones durante siglos, “en Copán también había un lugar para peregrinaje que incluía el centro dinástico”.
En una conferencia impartida este mes en Honduras, Fash aseguró que el duodécimo rey de Copán (K’ahk’ Uti’ Witz’ K’awiil, Humo Jaguar), creó un circuito ceremonial en memoria de K’inich Yax K’uk’ Mo’, quien aparece en varias de las estelas descubiertas en el valle de Copán y otros sitios del grupo principal.
Fash también destacó que “los mayas tenían una gran presencia en Teotihuacán” como parte de “un camino de dos vías”, y que “muchas cosas vinieron del área maya que llegaron a terminar en ofrendas muy importantes en Teotihuacán”.
“Hay una combinación de evidencias de distintos materiales descubiertos en Copán, como son las cerámicas, arquitectura sagrada, la pintura mural en el templo funerario del fundador de Copán…”, apuntó.
“Y, posteriormente, en la cerámica, en la piedra, la escultura arquitectónica y los textos, tanto de la época del fundador como de tres siglos después, que hacían referencia a los ritos practicados en Copán y Teotihuacán. Todos son testimonios completos de una relación a largo plazo entre esas ciudades hermanas y amigas”, detalló el arqueólogo.
Copán atesora una riqueza cultural tan grande que para algunos arqueólogos supone muchos siglos más para seguir investigando y descubrir lo que los mayas dejaron escrito en piedra.
Uno de los hallazgos, quizá el más importante del siglo XX en Copán, es el templo Margarita que contiene los restos de K’inich Yax K’uk’ Mo’, descubiertos entre 1992 y 1993 por un equipo dirigido por el arqueólogo estadounidense Robert Sharer.
La fachada del templo Margarita, de estuco policromado, muestra en relieve a un quetzal (K’uk’) y una guacamaya (Mo’) con sus cuellos entrelazados, que identifican al primer rey de la dinastía de Copán y su historia infinita, en un sitio que en 1980 fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.
De un vistazo
Origen aún incierto
Investigadores todavía desconocen dónde nació K’inich Yax K’uk’ Mo’; hipótesis señalan lugares de Belice y Guatemala y posibles conexiones con el México antiguo.
Genomas
Estudios de huesos antiguos encontraron una mezcla entre habitantes de Copán y Teotihuacán, con lo cual se confirmaron los contactos entre ambas poblaciones muchos siglos atrás.
Evidencias bajo tierra
Excavaciones continúan descubriendo estelas, tumbas, cerámicas y otros vestigios que permiten conocer mejor la historia de los antiguos habitantes de Copán.
Relación de siglos
Cerámicas, pinturas, esculturas y escritos muestran que Copán y Teotihuacán mantuvieron intercambios culturales y ceremoniales.
