En la inauguración de las actividades del Coloquio Internacional Pensar la Escena 2026, ayer por la mañana se realizó la conferencia magistral “Qué teatro se preserva, qué teatro se proyecta: Asentamiento del conocimiento escénico en la formación teatral hispanoamericana”, a cargo del chileno Pablo Cisternas Alarcón.
La actividad estuvo dirigida a estudiantes de las licenciaturas en Danza Contemporánea, Docencia de la Danza Clásica y Teatro, así como de la Maestría en Dirección de Escena.
El invitado presentó los resultados de una investigación realizada junto a Miri Faivovich, Paula Lizama, Mercè Saumell y Enric Ciurans, en la que analizaron 149 casos —68 programas y 81 entrevistas— de personas involucradas profesionalmente en las artes escénicas. El estudio abarcó 20 países hispanohablantes.
Las entrevistas se centraron en cuatro aspectos: la arquitectura de los espacios formativos; los modelos de formación y aprendizaje; el asentamiento del conocimiento, y la inserción de los egresados en el ecosistema profesional.
“La formación profesional se entiende como un espacio donde el conocimiento se transmite, legítima y construye”, explicó.
En el primer eje se analizó la estructura institucional mediante la cual se valida la enseñanza teatral. Al respecto, señaló que “se revisó el esqueleto institucional de la formación en teatro, las escuelas no difieren en su contenido, pero sí en quién y cómo se validan estos”.
El segundo aspecto estuvo relacionado con la manera en que las instituciones aplican y transmiten los conocimientos, así como los métodos de entrenamiento y reflexión. Aunque los programas académicos pueden parecer homogéneos, el análisis permitió identificar qué conocimientos y prácticas son considerados legítimos dentro de la formación.
“Se analizó cómo los saberes que sirven de las prácticas artísticas se estabilizan, circulan y transforman en el conocimiento legítimo del campo”.
El cuarto eje abordó la relación entre la formación académica y el campo laboral, incluida la precariedad y el pluriempleo que caracteriza a buena parte de los profesionales de las artes escénicas en los países analizados.
Entre las conclusiones de la investigación se encontró que las prácticas profesionales y pasantías que ofrecen las instituciones educativas representan una de las principales vías de acercamiento de los estudiantes al mercado laboral.
En contraste, quienes desarrollan proyectos de manera independiente se enfrentan a mayor inestabilidad y una menor proyección a mediano y largo plazos, en buena medida como resultado de la dependencia de la aprobación y financiamiento de sus proyectos.
El estudio también identificó una importante influencia de los conocimientos y modelos europeos desarrollados durante el siglo XX, aunque con esfuerzos por diferenciarse y construir una identidad propia dentro de las artes escénicas de Hispanoamérica.
Cisternas Alarcón destacó finalmente la importancia de las instituciones y espacios de formación para el desarrollo de las artes escénicas. Aunque señaló que la diversidad de los casos estudiados obligó a establecer criterios generales de evaluación, consideró que estos espacios tienen un papel relevante en la generación de nuevos conocimientos y oportunidades.
“Los espacios de formación no solo transmiten el oficio, sino que son un lugar estratégico de producción de conocimiento situado. Se negocian tradiciones epistemológicas, se actualizan prácticas, se sistematizan poéticas y se proyectan nuevas formas de creación, debe ser considerado un espacio de construcción colectivo de identidad, memoria y transformación”, concluyó.
El coloquio continuará hasta el domingo 11 e incluirá conferencias, conversatorios, talleres y actividades artísticas en las instalaciones de la Universidad de las Artes de Yucatán (UNAY).
El encuentro busca abordar las experiencias en las artes escénicas desde una perspectiva crítica y explorar aspectos que van más allá de lo que ocurre frente al público durante una puesta en escena.— PABLO MAY PECH
