Lars Frølund, especialista del MIT, durante su participación en el Púrpura Summit Mérida 2026, donde habló sobre los retos de innovación y emprendimiento en Yucatán, con miras al crecimiento económico regional

Para Lars Frølund, especialista en ecosistemas de innovación y emprendimiento tecnológico del Massachusetts Institute of Technology (MIT), Yucatán tiene ante sí el reto de pasar de reconocer sus fortalezas a convertirlas en oportunidades concretas de innovación, emprendimiento y crecimiento económico.

De visita en Mérida con motivo del Púrpura Summit Mérida 2026, el académico del MIT Sloan School of Management consideró que la entidad tiene elementos que pueden convertirse en una ventaja competitiva, pero advirtió que el punto de partida debe ser identificar con claridad cuáles son esas fortalezas y qué puede hacer la región con ellas.

Frølund, cuya experiencia se encuentra en la intersección entre innovación, emprendimiento, inversión en tecnologías profundas y construcción de ecosistemas de innovación, señaló que desde el MIT se trabaja con Yucatán en una pregunta fundamental: cómo generar crecimiento económico suficiente para que las personas quieran vivir en la entidad y quienes lleguen encuentren razones para permanecer.

Durante la conversación, destacó también la percepción internacional que existe sobre Yucatán, asociado principalmente con su belleza natural, sus aguas, arrecifes, riqueza histórica y herencia maya. Sin embargo, consideró que la entidad es más valiosa porque es también un territorio con posibilidades de construir futuro.

Vincular las universidades con la industria

Uno de los principales desafíos, explicó, está en conseguir que la investigación que se realiza en las universidades encuentre mayores vínculos con la industria y que las buenas ideas puedan llegar a convertirse en empresas. Para ello, planteó la necesidad de modificar los incentivos dentro de las instituciones académicas, de manera que emprender no sea visto como una actividad ajena a la carrera de un investigador.

Incluso propuso cambiar la manera en que se evalúa el desempeño académico. Además de considerar publicaciones e investigación, dijo, debería reconocerse cuántas empresas desarrolla o con cuántas compañías colabora un investigador. De esa manera, la universidad tendría mayores incentivos para llevar el conocimiento fuera de sus aulas y laboratorios y convertirlo en soluciones, productos y nuevas empresas.

El planteamiento forma parte de la visión de ecosistemas de innovación que Frølund ha desarrollado en su trabajo con MIT REAP, programa del MIT enfocado en acelerar ecosistemas regionales de emprendimiento e innovación. En investigaciones vinculadas con este modelo, se consideran capacidades de innovación y emprendimiento para identificar las condiciones que permiten a una región desarrollar y comercializar nuevas tecnologías y escalar empresas.

El reto de facilitar el emprendimiento en Yucatán

De cara a 2030, el especialista fue particularmente directo al hablar del papel del gobierno. En su opinión, si el emprendimiento será una fuente de crecimiento económico, las instituciones públicas deberían concentrarse en hacer que crear una empresa sea lo más sencillo posible.

“El emprendimiento no debería ser doloroso” fue una de las ideas centrales de su planteamiento. Consideró que México, al igual que otros países, ha construido procesos que pueden hacer demasiado difícil emprender, incluso con las nuevas tecnologías, al grado de que solamente quienes poseen una enorme resistencia personal y psicológica consiguen atravesarlos.

Pero Frølund también rechazó la idea de trasladar toda la responsabilidad al gobierno. El cambio, sostuvo, debe involucrar a todos los actores del ecosistema: universidades, empresas, emprendedores y las propias instituciones. Si se quiere impulsar la innovación, cada uno debe revisar sus propias reglas y preguntarse qué puede modificar para facilitarla.

Innovación y crecimiento económico: la oportunidad para Yucatán

Su mensaje para Yucatán, en ese sentido, no parece reducirse a incorporar más tecnología. El desafío real consiste en construir las condiciones para que el conocimiento, el talento y las ideas puedan convertirse en actividad económica y nuevas empresas.

La pregunta, desde su perspectiva, no es solamente qué tecnología puede adoptar Yucatán frente a la transformación impulsada por la inteligencia artificial, sino qué ventaja propia tiene la entidad y cómo puede convertirla en una plataforma de innovación capaz de generar crecimiento y oportunidades para quienes viven aquí.