MADRID (EFE).— Los microplásticos desencadenan reacciones químicas espontáneas dañinas cuando entran en contacto con el agua y lo mismo ocurre cuando entran en el torrente sanguíneo (la sangre se compone en un 50% por agua) y el interior de las células.
Un estudio conjunto de las universidades de Columbia y California revela que, como resultado de esa interacción, los microplásticos generan radicales reactivos de alta energía capaces de provocar daños biológicos significativos en animales y seres humanos, según publican sus autores en “Nature”.
Los científicos dicen que comprender este mecanismo químico ayuda a explicar los vínculos entre la exposición a los plásticos y enfermedades graves, y serviría para impulsar nuevas iniciativas en la salud pública.
Los plásticos son químicamente inertes y por esa razón se utilizan para envasar alimentos, embotellar agua y fabricar juguetes. Sin embargo, los investigadores advierten que cuando se fragmentan en micro y nanopartículas la superficie aumenta drásticamente en relación con el volumen y más material queda expuesto al entorno y altera el agua.
El descubrimiento es relevante para la salud humana, ya que la sangre está compuesta por un 50% de agua y las células generalmente contienen entre un 60 y un 80 por ciento de agua.
La investigación sugiere que los microplásticos que ingresan al torrente sanguíneo o a las células podrían permanecer químicamente activos en este entorno.
Científicos de la Universidad de Columbia habían comprobado en 2024 que, en promedio, un litro de agua embotellada contiene 240,000 fragmentos de plástico detectable (principalmente de tamaño nanométrico), entre 10 y 100 veces más fragmentos de lo que se calculaba.
Aquel estudio contribuyó a reconocer de que los micro y nanoplásticos están presentes en todo el sistema alimentario, e investigaciones posteriores han encontrado vínculos entre la exposición a micro y nanoplásticos y los infartos, los accidentes cerebrovasculares, la demencia y los tumores cerebrales, aunque el mecanismo por el cual los microplásticos contribuían a estas enfermedades no estaba claro.
El nuevo estudio señala el mecanismo que antes podría haberse pasado por alto y ayuda a cerrar esa brecha.
Los científicos observaron que cuando los microplásticos interactúan con el agua, como sucede en la embotellada o en el torrente sanguíneo, generan espontáneamente lo que se llama “especies reactivas de oxígeno”, moléculas que resultan muy dañinas para los tejidos animales y humanos.
De un vistazo
Relación
Investigaciones han hallado vínculos entre la exposición a micro y nanoplásticos y los infartos, los accidentes cerebrovasculares, la demencia y los tumores cerebrales.
Incógnita
Hasta ahora, el mecanismo por el cual los microplásticos contribuían a estas enfermedades no estaba claro.
