Esta crónica iba a comenzar hablando cómo la fuerza del rock se fusionó con la riqueza sonora de la orquesta sinfónica, pero todo se descontroló… y lo que parecía un concierto tranquilo con el público sentado y cantando desde sus lugares se convirtió en una fiesta de la música, con la audiencia arremolinada al pie del escenario, saltando, coreando, grabando el momento, y dejando que el rock se apoderara de ella.
Durante un par de horas, la energía de las canciones de Caifanes y Jaguares se fusionó con la riqueza sonora de la Orquesta Sinfónica del Estado de México.
Metamorféame, banda que interpreta temas de Caifanes y Jaguares, y la Orquesta mexiquense ofrecieron anteanoche un concierto que emocionó a la audiencia y reunió a distintas generaciones a través de la música.
La presentación se realizó en el anfiteatro del Parque de la Plancha, como parte de “La gira del Tren Maya”, que ya visitó puntos de Chiapas, Tabasco y Campeche.
La escala en Mérida reunió a numerosos asistentes. Decenas de personas que no consiguieron lugar en la zona de butacas permanecieron detrás de las vallas para seguir el espectáculo, mientras que otras ocuparon los andadores superiores que colindan con el recinto.
Al comienzo, la presentación transcurrió con cierta calma. Bajo la dirección de Rodrigo Macías, la Orquesta Sinfónica acompañó a Metamorféame en las primeras canciones, entre ellas “Los dioses ocultos”, “Miedo”, “Mátenme, porque me muero”, “Vamos a dar una vuelta al cielo” y “Dime jaguar”. El público cantaba tímidamente desde sus asientos y apenas unas cuatro personas se animaron a bailar, gritar y aplaudir.
La solemnidad que suele asociarse con las agrupaciones sinfónicas parecía mantener a la audiencia en una actitud contenida. Sin embargo, alguien se acercó al escenario para tomarse una fotografía con los músicos, especialmente con César López, el Vampiro, guitarrista de Caifanes y Jaguares, quien ahora forma parte de Metamorféame. El proyecto cuenta con el aval de Saúl Hernández, quien fuera líder de ambas agrupaciones.
Después de esa primera persona, otros asistentes comenzaron a acercarse.
Un comentario de agradecimiento de Yoshua, Rey Jaguar, vocalista de la banda, pareció interpretado por parte del público como un anuncio del final del concierto, cuando apenas habían transcurrido unos 40 minutos. La posibilidad de que terminara la presentación motivó a decenas de seguidores a acercarse al escenario para fotografiarse con los artistas, mientras sonaba “Quisiera ser alcohol”.
Ese momento marcó un cambio en el ambiente. Los asistentes dejaron sus asientos y ocuparon el espacio frente al escenario; quienes ya no encontraron lugar se distribuyeron por los pasillos. Las voces que pedían “otra, otra” recibieron la respuesta de Yoshua, quien aclaró que todavía faltaba para concluir el espectáculo.
A partir de entonces, las canciones se escucharon con el público de pie, entregado al ritmo y las emociones de las composiciones. Los comentarios del vocalista sobre la vida y su invitación a reencontrarse con la adolescencia de los años 80 y 90 propiciaron un viaje a los recuerdos de quienes crecieron escuchando a las bandas.
Las letras de canciones como “Antes de que nos olviden” y “No dejes que…” fueron coreadas por una multitud que acompañó a los músicos durante la presentación.
Las guitarras eléctricas, el bajo y la batería se fusionaron con violines, violas, violonchelos, contrabajos, trompetas y trombones, en una combinación que dio un carácter especial a la velada.
El relevo generacional también estuvo presente. El Vampiro expresó su gusto por encontrar jóvenes entre el público, a quienes reconoció como los futuros representantes del rock mexicano. Jóvenes y adultos cantaron, bailaron, saltaron y aplaudieron juntos, en una noche que convocó tanto a quienes descubrieron estas canciones en su juventud como a nuevas generaciones.
La audiencia reconoció asimismo con fuertes aplausos a la Orquesta Sinfónica del Estado de México y a los integrantes de Metamorféame: César López y Yoshua, en las voces; Federico Fong, en el bajo, y Martín Alvarado, en la batería.
El repertorio incluyó temas como “Estás dormida”, “Te lo pido por favor”, “Ayer me dijo un ave”, “Detrás de ti”, “Aquí no es así”, “La célula que explota” y “Afuera”.
La noche concluyó con la energía del público al máximo con “La Negra Tomasa”, canción con la que las agrupaciones cerraron la presentación y demostraron que, al menos esa noche, los roqueros también bailan.
Antes del concierto, Patricia Martín Briceño, secretaria de la Cultura y las Artes de Yucatán, y Nelly Minerva Carrasco Godínez, secretaria de Cultura y Turismo del Estado de México, dieron la bienvenida a los asistentes y explicaron que la gira del Tren Maya conmemora el 55o. aniversario de la Orquesta Sinfónica del Estado de México y los 30 años de Jaguares.— IRIS CEBALLOS ALVARADO


