ROMA (EFE).— La iglesia de San Ivo alla Sapienza de Roma, una de las obras maestras del barroco, de Francesco Borromini y conocida en todo el mundo por su inigualable linterna en espiral, reabrió al público tras 10 años de restauración.

Al final de la larga intervención que, entre otras cosas, revitalizó todos esos matices de blanco que el arquitecto concibió, vuelve a abrir al público la iglesia del que constituyó también el primer complejo universitario de Roma.

“San Ivo alla Sapienza es una de las creaciones más originales del barroco, una obra maestra de la historia del arte. En esta iglesia, Francesco Borromini revolucionó el lenguaje arquitectónico de su época, transformando el rigor de la geometría en belleza, la materia en movimiento y la luz en un elemento esencial del espacio”, explicó el ministro de Cultura, Alessandro Giuli.

  • Desde el interior de la iglesia, una visitante captura imágenes de la cúpula, que recuperó sus matices originales tras diez años de restauración
  • Sobre estas líneas y a la izquierda, visitantes contemplan los detalles arquitectónicos de la iglesia romana, considerada una obra maestra del barroco

Y añadió: “Después de muchos años de cierre, San Ivo vuelve a formar parte de nuestra vida cultural, ofreciendo a los visitantes la posibilidad de redescubrir uno de los testimonios más extraordinarios del genio creativo italiano”.

La iglesia forma parte integral del complejo que fue la primera universidad de Roma y que ahora es sede del Archivo Estatal . La apertura fue posible gracias a la colaboración entre el Archivo, la Diócesis de Roma y el Touring Club Italiano.

La iglesia, con su monumental cúpula y la inimitable linterna en espiral, que los romanos conocen como el “sacacorchos”, fue una de las obras del genial Borromini, que a mediados del siglo XVII compartió los principales encargos de Roma con su gran rival, Gian Lorenzo Bernini.

La forma espiral sigue siendo un misterio por descifrar y el historiador y crítico de arquitectura Bruno Zevilo aseguraba que “la linterna se retuerce hacia el cielo” y es un símbolo del genio de Francesco Borromini.

Un lugar además cargado de simbolismos porque una llama de piedra blanca corona un edificio que surge de un hexágono estrellado, un entrelazamiento de dos triángulos equiláteros que aluden a la Trinidad y a la Estrella de Salmón, símbolo de sabiduría.

En 1632, Borromini fue nombrado arquitecto de la Universidad Sapienza, recibiendo del papa Urbano VIII Barberini la tarea de completar el complejo que uniría las diversas ramas de la Universidad de Roma, fundada en el siglo XV y ubicada en varios edificios cerca de la iglesia de Sant’Eustachio hasta el siglo XVI.

Diseñado y parcialmente construido por Giacomo della Porta, responsable del diseño del patio y la fachada principal del palacio, el complejo fue enriquecido por Borromini con la adición de un ático, decorado con los símbolos heráldicos de la familia Chigi, en honor al papa Alejandro VII, quien ascendió al trono papal en 1655, tras Inocencio X y Urbano VIII (cuyo escudo familiar, las tres abejas Barberini, se repite ampliamente en toda la iglesia).

Para Riccardo Gandolfi, director del Archivo Estatal de Roma, “la ciudad de Roma y sus habitantes están recuperando un lugar que siempre les ha pertenecido y que quizás permaneció oculto durante demasiado tiempo”.

Además de las misas y la visitas, en diciembre dará comienzo un ciclo de conciertos de música clásica y sacra, dos al mes, ya que el lugar cuenta con una increíble acústica. “Los músicos estarán en el centro, ya que la cúpula y la linterna reflejarán el sonido. Ya hemos ensayado y el público se sentará en círculo” ,explicaron.

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