David Silva Rojas ganó con la novela “Donde el agua trabaja”
David Silva Rojas ganó con la novela “Donde el agua trabaja”

MADRID (EFE).— La editorial mexicana Almadía anunció ayer que mantiene el fallo del I Premio Internacional de Novela Breve Almadía-Ventosa Arrufat al escritor peruano David Silva Rojas por la novela “Donde el agua trabaja”, tras revisar los materiales aportados por el autor sobre el proceso de escritura de la obra, señalada por el diario “El País” por su presunto uso de la IA.

“Almadía fundamentó su juicio en criterios humanos, a partir del conjunto de la información examinada, su relación con la obra y las distintas conversaciones sostenidas con tecnólogos, abogados y peritos lingüísticos durante el proceso”, explicó la editorial en un comunicado.

También destaca que Silva Rojas mantuvo en todo momento “una actitud abierta y disposición para colaborar, atender las preguntas de la editorial y aportar la información solicitada”.

Almadía asegura que el fallo del jurado, integrado por las escritoras Cristina Rivera Garza, Selva Almada y Mónica Ojeda, fue “una decisión literaria, tomada a partir de la lectura de las obras que concursaron” y respalda tanto ese fallo como la independencia del criterio de las integrantes del jurado.

Una disculpa

Por otro lado, consideran que sería apropiada “una disculpa” del periodico español, que el pasado 23 de octubre publicó la noticia de que dicha novela estaba escrita en un 99% con IA, tras pasarla por el detector Pangram, lo que llevó a la editorial a cancelar la presentación en España de ese mismo día.

“No siempre se distinguió con suficiente claridad entre una sospecha y un hecho demostrado, y eso tuvo consecuencias para el autor, las juradas y la editorial”, señala el comunicado. “La capacidad de amplificar una afirmación exige también cuidado hacia las personas sobre las que se informa”, precisa.

Dicen no querer cuestionar “el legítimo ejercicio del periodismo”, sino “reflexionar sobre sus consecuencias”, como “una forma de ejercer esa responsabilidad”.

Con una trayectoria de más de veinte años, los últimos con sede compartida entre España y México, la editorial Almadía comparte su convicción de que la relación entre escritores y editores debe basarse en la confianza y “no convertirse en una vigilancia permanente”.

“Entendemos que las dudas sobre una novela premiada tienen interés periodístico y deben examinarse con seriedad”, dicen.

Por último, la editorial cuestiona las implicaciones que tiene “conceder a empresas del norte global la autoridad para validar” la literatura latinoamericana, y le preocupa la posibilidad de que eso “termine condicionado la propia escritura”.

“Preferimos seguir confiando en el criterio humano”, concluye la editorial, en un comunicado suscrito también por la Sociedad Ventosa Arrufat y las tres escritoras que ejercieron como jurado.

De un vistazo

No son una prueba

En un comunicado, la editorial Almadía expresó que los resultados de una herramienta de detección de IA no bastan por sí solos para dar por demostrado cómo se escribió una obra, haciendo referencia al método usado por “El País” para asegurar que el trabajo de David Silva Rojas había sido escrito en su mayoría con IA.

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