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CIUDAD DEL VATICANO (EFE).— El obispo de Puerto Maldonado, Perú, lugar que visitará el Papa, el monseñor español David Martínez de Aguirre explica en una entrevista que el Pontífice viene a dar una palmada en la espalda y a que se escuche a los pueblos indígenas.

El dominico Martínez de Aguirre Guinea, nacido en Vitoria (España) hace 47 años, es obispo de Puerto Maldonado, la localidad inmersa en la selva amazónica peruana que Francisco eligió para oír las reivindicaciones de los indígenas.

“Por lo que hemos visto en sus anteriores alocuciones, el mensaje que nos traerá el Papa es de cercanía y es un espaldarazo a los pueblos indígenas”, explica el obispo en una entrevista telefónica durante momento de pausa en los incesantes preparativos en estos últimos días antes de recibir al Pontífice.

Para este español, que hace 17 años decidió irse de misionero a la selva amazónica, la visita del Papa será como “un palmada en la espalda, el querer decirles estoy con ustedes, quiero acompañarles y vamos a caminar juntos”.

“Es un modo de darles visibilidad, darles voz, que se les escuche, me parece muy importante que todos les escuchen”, subraya mientras prepara la ceremonia de la jornada del 19 repleta de cantos y bailes indígenas.

Los principales problemas de los pueblos originarios que escuchará Francisco son “las amenazas a su territorio y la falta de diálogo”.

El Obispo asegura que todos opinan sobre qué quieren hacer los indígenas, pero pocos les escuchan.

“Unos los encasillan como culturas que tienen que quedarse congeladas en el tiempo y no les gustan los procesos evolutivos y así se les excluye de los bienes básicos como la educación o la salud, o se les obliga a unirse al tren de vida del resto de personas y al desarrollismo”, dice.

Monseñor Martínez de Aguirre aprendió la lengua de los matsiguenkas, etnia mayoritaria de la región.

 

El papamóvil que utilizará Francisco en Puerto Maldonado, Perú. A la derecha, junto a un militar, monseñor David Martínez de Aguirre