WASHINGTON (EFE y El Universal).— El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tachó ayer a México de ser “el país más peligroso del mundo” y aseguró que nunca ha cambiado de opinión sobre cómo debería ser el muro y quién debería pagarlo, un tema que generó una disputa entre el mandatario y su jefe de gabinete, John Kelly.
En una serie de mensajes en Twitter, Trump contradijo a Kelly, quien este miércoles aseguró que el presidente estaba “desinformado” cuando hizo algunas promesas de campaña en 2016 y que su opinión sobre el muro que quiere construir en la frontera con México evolucionó desde entonces.
“El muro es el muro, nunca ha cambiado o evolucionado desde el primer día que lo plantee. En partes de él, por necesidad, se verá a través y nunca se consideró que fuese a ser construido en áreas donde hay protección natural como montañas, páramos o ríos”, aseguró.
También insistió en que el muro será pagado, directa o indirectamente, o a través de un reembolso a largo plazo, por México, que cuenta con un “absurdo” superávit de 71,000 millones de dólares con Estados Unidos.
“El costo de 20,000 millones de dólares es mínimo comparado con lo que México consigue de Estados Unidos. ¡El Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Tlcan) es un mal chiste!”, afirmó el magnate.
El mandatario volvía así a criticar el pacto comercial en vigor desde 1994 entre Estados Unidos, Canadá y México, una semana antes de que comience la sexta ronda de renegociación del acuerdo.
Violencia
Pero lo que más indignó al gobierno mexicano fue que Trump asegurara, en otro tuit, que “Estados Unidos necesita el muro para ayudar a detener el influjo masivo de drogas desde México, que ahora está calificado como el país más peligroso del mundo, el número uno”.
La Secretaría de Relaciones Exteriores mexicana (SRE) afirmó en un comunicado que, aunque afronta un problema significativo de violencia, es abiertamente falso que México sea el país más peligroso del mundo e incluso otras naciones latinoamericanas tienen tasas de homicidios superiores.
El titular de la SRE, Luis Videgaray, afirmó que México no pagará el muro en la frontera con Estados Unidos, “por un principio de soberanía y dignidad nacional”
Por su parte, el secretario de Hacienda y Crédito Público de México, José Antonio González Anaya, recalcó en Toronto que “México no pagará el muro”.
González Anaya, que participó ayer en una reunión con el ministro de Finanzas de Canadá, Bill Morneau, empresarios e inversores canadienses en México, afirmó durante una rueda de prensa que la negativa de su país a pagar por la polémica barrera “no es una postura de negociación”.
El presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, llegó hace casi un año a un acuerdo con Trump para no hablar en público sobre quién financiará la construcción del muro en la frontera, pero el líder estadounidense ha roto ese pacto varias veces desde entonces en sus tuits, incluidos los de ayer.
Conflicto
Los mensajes de Trump también evidencian una brecha con su jefe de gabinete, un general que hasta julio fue secretario de Seguridad Nacional de Estados Unidos, a raíz de las declaraciones que éste hizo el miércoles en un encuentro con los demócratas del Caucus Hispano del Congreso (CHC).
“Este presidente ha pasado por un proceso de evolución, y les dije a los legisladores que estaban en la sala que todos dicen cosas en las campañas que pueden estar o no completamente informadas”, señaló Kelly en declaraciones a la cadena Fox News tras la reunión.
Kelly añadió que Trump ha sido “muy flexible” respecto al muro, y sobre la promesa de que México pagará por el proyecto, aseguró: “De una forma u otra, es posible que consiguiéramos los ingresos de México, pero no directamente de su gobierno”.
Añadió que la Casa Blanca baraja costear el muro con cosas como el aumento de las tasas de los visados y la renegociación del Tlcan, con el efecto que eso tendría en la economía estadounidense.
Según informaron ayer varios medios, Trump se puso “furioso” cuando se enteró de que Kelly había descrito de esa forma su posición sobre el muro, y ventiló su rabia sobre el jefe de gabinete, uno de sus asesores a los que más respeta.
El episodio se enmarca en las negociaciones entre la Casa Blanca y el Congreso para llegar a un acuerdo que proteja de la deportación a decenas de miles de jóvenes indocumentados que llegaron a Estados Unidos de niños, conocidos como “dreamers”.
La Casa Blanca ha condicionado cualquier acuerdo sobre ese tema a la aprobación de fondos para construir el muro y de ciertas reformas al sistema migratorio legal, y ha rechazado ya un primer proyecto de ley presentado este miércoles por varios senadores.
El líder de la mayoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, reconoció este miércoles que aún no tiene claro qué es exactamente lo que quiere ver Trump en la legislación, y el mandatario solo dejó ayer claro un único punto en sus tuits: “¡Si no hay muro, no hay acuerdo!”.
