Tanto el velo

Divide opiniones Megan Markle entre diseñadores

¿Sencillo, austero o un estilo que pretende marcar una nueva moda en las bodas reales del mundo? Estos son los principales comentarios que siguen en boca y redes sociales de millones de personas alrededor del mundo al hablar del vestido que lució Megan Markle para entrar a la capilla de San Jorge en Windsor y darle el sí al príncipe Enrique de Inglaterra el sábado pasado.

Entrevistamos a cuatro diseñadores yucatecos para que dieran su punto de vista al respecto y opinaran hasta qué grado un evento de este nivel mueve comentarios en todo el mundo.

Para el diseñador yucateco de talla internacional David Salomón el vestido le pareció un clásico que ya se ha visto en muchas ocasiones. “Sencillo, dejando toda la atención en el velo y en el que me pareció que el ajuste o ‘fitting’ no era el correcto por ningún lado, pues todo lucía una talla más grande de su cuerpo”.

¿Mensaje de austeridad? A David Salomón no le queda claro si es lo que la pareja o casa real quiso transmitir con el vestido de la novia, porque a él no le llega por ningún lado, considerando que el atuendo tuvo un costo mayor a las 100 mil libras. “Y la boda varios cientos de millones. Más bien ella es la que intenta siempre dar una imagen de sencillez”.

Sin duda, agrega Salomón, quien actualmente es jurado en el concurso Mexicana Universal y ya se encuentra en los últimos detalles para que el próximo mes se realice la tercera edición de El Gran Desayuno del Terno, todos esperaban más de esta boda en la realeza inglesa.

“Una novia puede escoger el modelo de su preferencia, pero el ajuste en cualquier caso debe ser impecable… y Megan no lució así en nada: el maquillaje pudo ser mucho mejor y el peinado distaba mucho de la perfección, pues incluso en algunas fotos se le nota un leve desastre en la parte de atrás”, afirma.

“Incluso el ramo fue tan mediocre que le tuvieron que inventar un ‘marketing’ del príncipe Enrique eligiendo y recortando flores en un jardín e inventar una historia digna de una telenovela turca… ¡por favor!”, destaca. “Es un error muy común y terrenal en algunas novias querer verse tan sencillas que acaban luciendo simplonas… y por supuesto, generalmente arrepentidas”.

“¿Si yo hubiese sido su diseñador? Pimero que nada un día antes le hubiera hecho una última prueba y habría estado ahí para ayudarla a vestirse y checar que todo fuese impecable. ¡Jamás la hubiese dejado salir de otro modo!”, asegura.

“Me hubiese gustado ver quizás más detalles con historia propia como encajes, bordados, texturas… tantas cosas que pueden darle sustancia a un vestido, sobre todo con la mezcla de etnias que presenciamos ese día que es y será histórico”.

“Me parece un poco inverosímil que una actriz (y mucho menos norteamericana) sea así de sencilla y simple. Casi puedo garantizar que hubo ‘mano negra’, además de un sinfín de documentos y papeleo firmados para lograr que Enrique se saliera con la suya para casarse con Megan, pues hay que recordar que tanto él como su hermano Guillermo son hijos de Diana de Gales, una princesa sublevada y rebelde, una mujer que marcó la historia de la familia real británica poniendo de cabeza a todos los santos y a la incombustible reina Isabel II. Y esas cosas se heredan”, concluye Salomón.

No le armó nada

Para Abraham Teyer también fue un modelo excesivamente minimalista que no le armó para nada al cuerpo de la novia. “Se le veía cuadrada y hasta gorda… no parecía un vestido hecho para ella”, destaca.

“No estoy en contra del minimalismo… pero pudo estar impecable si le hubiese armado mejor y luciera su silueta”, agrega.

“Sin embargo, hay que tomar en cuenta que es la boda de Enrique, el sexto en la sucesión al trono de Inglaterra, y no podía ser más importante u hostentosa que la de su hermano Guillermo. Sí fue una boda real, pero menor”, concluye el diseñador que hace poco presentó su más reciente colección en febrero pasado en el exconvento de San Antonio de Padua en Izamal.

Poco interesante

“Fue una novia de una elegancia minimalista sorprendente pero quedando al límite de lo austero y casi desangelado”, afirma por su parte Diego Cerón.

“Definitivamente no fue una boda para soñar y aún me confunde lo que quisieron proyectar, pues de la realeza esperamos siempre soñar un poco, sobre todo porque son eventos que influencian en la historia alrededor de todo el mundo”, destaca.

“Obvio que ya no se cae en la exageración, como eran las bodas de hace dos décadas o más, pero sí hay que pensar en crear una ilusión y que muchas futuras novias se sientan identificadas”, dice.

“Fue un cuento excesivamente realista donde todo fue bien cuidado, pero lejos de la expectativa de lo que se esperaba. Esa ambigüedad deja a medias a todos”, concluye el diseñador que hace poco presentó su colección “Tiempo de espera”, al lado de Agatha Ruiz de la Prada.

Menos es más

Sin embargo, también existen las opiniones de que el vestido estuvo perfecto para la novia y la ocasión.

“Me encantó, sobre todo con ese escote en ojal a Megan se le veía espectacular”, afirma Andrés Gasque.

“Soy partidario de que menos es más y Megan supo cómo estar impecable en ese día tan especial, sobre todo porque venía arrastrando escándalos como el hecho de ser norteamericana y divorciada, entre otros aspectos”, señala el diseñador yucateco que en abril presentó su primera colección de vestidos para novia “Aves de paraíso”, en la Quinta El Olvido.

A lo único que le pone un pero Andy es al velo, que para él no se sumó al vestido. “Por lo demás todo estuvo muy bien y a cuadro, como fue la tiara, el maquillaje, y peinado, que tal vez debió haberse recogido mejor”.

“Un vestido no tiene que estar embarrado para quedar bien, sobre todo por el tipo de tela que se usó para el de Megan”, explica.

Entonces ¿fue demasiado sencilla o no la nueva duquesa de Sussex para su boda real?— Renata Marrufo M.

 

Noticias de Mérida, Yucatán, México y el Mundo, además de análisis y artículos editoriales, publicados en la edición impresa de Diario de Yucatán