TÚNEZ (EFE).- Al menos 83 menores y 22 mujeres de nacionalidad tunecina se encuentran bloqueados actualmente en zonas de conflicto, declaró hoy en una entrevista a Efe el presidente de la Asociación de Rescate de Tunecinos Bloqueados en el Extranjero, Mohamed Ikbel Ben Rejeb.
Según el responsable, el 50 % de los menores se encuentran en Libia, el 32 % en Siria, el 4 % en Irak y el 7 % en otras regiones en conflicto; en su mayoría son hijos de ciudadanos tunecinos que se enrolaron en las filas de grupos terroristas a partir de 2011.
“El 26 % de los niños tienen menos de dos años y el 34 % tienen entre 4 y 6 años, por lo que deberían estar escolarizados. ¿Qué futuro tendrán sin educación y bajo una influencia radical?”, se preguntó el responsable de esta ONG, que lucha desde 2013 por la repatriación de quienes considera “víctimas del terrorismo”.
La asociación defiende además su rehabilitación y reintegración en la sociedad para darles una “segunda oportunidad” en su país natal gracias a un comité multidisciplinar integrado por especialistas en psicología, sociología, así como por un imán.
“Según las últimas estadísticas publicadas en 2016, se estima que 1,500 personas han regresado a Túnez, pero en ningún momento se menciona a los niños. El Estado no quiere dar las cifras reales y trata de camuflar el problema y de mostrar que todo va bien”, denunció.
Por ello, el portavoz acusó al Gobierno de no asumir su responsabilidad y propuso la creación de una comisión permanente en el Ministerio de Exteriores para seguir de cerca los 105 expedientes que existen hasta el momento y que reflejan una estimación “a la baja”.
“La Cruz Roja Internacional tiene los medios y la voluntad de repatriar desde Libia a 9 mujeres y 39 niños, de los cuales 17 son huérfanos, pero el Gobierno no les ha permitido la entrada”, reveló.
Ante las reticencias del Estado a aceptar el retorno de sus nacionales, Ben Rejeb explicó que su organización lleva a cabo una verificación junto a las fuerzas libias de Radaa (Fuerzas de Disuasión Especial) “para comprobar que las personas que recurren a nosotros no tienen ninguna implicación en casos de terrorismo.”
Según un informe de Naciones Unidas publicado a principios de 2017, cerca de 5.500 ciudadanos tunecinos se unieron a organizaciones terroristas en Irak, Siria y Libia; lo que convierte al país magrebí en el cuarto mayor “exportador” de yihadistas tras Rusia, Arabia Saudí y Jordania.
Túnez, único país árabe en el que sigue en marcha un proceso de transición tras las revueltas de 2011 que pusieron fin a más de dos décadas de dictadura, fue escenario en 2015 de tres graves atentados yihadistas que segaron la vida de 72 personas, 60 de ellas turistas extranjeros.
Además de los fanáticos emigrados, Túnez tiene un grave problema con grupos radicales islámicos armados que desde 2011 combaten al Ejército en la región de Kasserine, un área montañosa que linda con Argelia.
En esa guerra de baja intensidad han muerto casi un centenar de efectivos del Ejército y de la Policía y varias decenas de civiles en atentados y combates con los extremistas.
