CIUDAD DEL VATICANO (Notimex).— Con la bendición del papa Francisco, la Pontificia Comisión para América Latina del Vaticano y el Consejo Episcopal Latinoamericano preparan una cumbre de políticos católicos que se realizará en México.
A la cumbre serán invitados personalidades cercanas al presidente electo, Andrés Manuel López Obrador.
El secretario general del Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam), Juan Espinoza Jiménez, ofreció detalles de la reunión prevista para los días 15, 16 y 17 de febrero de 2019 en la Casa Lago de la Conferencia del Episcopado Mexicano.
“Ante todo queremos nuevamente reunir a estos católicos con responsabilidades políticas y tener con ellos un diálogo abierto, fraterno, amistoso, solidario, un signo de unidad y comunión con ellos”, explicó.
“No pretendemos hacer ningún partido”
“No pretendemos hacer ningún partido, ningún movimiento”, aclaró el clérigo, uno de los involucrados en la organización, cuyos avances serán comunicados al Sumo Pontífice mañana viernes, cuando la comisión directiva del Celam sea recibida en el Vaticano”.
Según lo programado, a la cita de febrero asistirán poco más de 100 personas, ocho políticos de cada país de la zona, a excepción de México, que contará con 20 representantes, “por su amplitud y por tratarse del país anfitrión”.
Completarán la lista dos decenas de obispos de varios países.
Entre los invitados estarán incluidos, “sin duda alguna”, exponentes cercanos al futuro gobierno de López Obrador.
“El nuevo gobierno mexicano ha expresado que está abierto al diálogo, quiere escuchar a diferentes sectores de la sociedad, estar atento y abrir espacios de comunicación. Él (presidente electo) así lo ha expresado y se ha mostrado interesado en un acercamiento a la Iglesia, y claro, la Iglesia también tiene ese interés”, apuntó.
Relación Estado-Iglesia
“Sin duda, en el encuentro se dirá algo también de esto. Es fundamental lo que se pueda hacer en México en la relación entre el Estado y la Iglesia. No queremos competir en ningún momento ni hacer sombra, sino facilitar para que nuestra gente, creyente y no creyente, tenga una mejor vida”, abundó.
El origen de esta nueva reunión se puede encontrar en el primer “Encuentro de católicos con responsabilidades políticas”, realizado en Bogotá, Colombia, en diciembre de 2017.
Aquella cita, recordó el clérigo, no tenía expectativa de sacar líneas de acción sino de verse las caras, conocerse.
“Asistió gente de diferentes partidos, diferentes tendencias. Fue muy interesante y respetuoso”, añadió.
En esa oportunidad fueron invitados el expresidente Felipe Calderón, del Partido Acción Nacional (PAN), las senadoras Dolores Padierna Luna, del Partido de la Revolución Democrática (PRD) y María del Rocío Pineda Gochi, del Partido Revolucionario Institucional (PRI), además del director general adjunto de Asuntos Religiosos de la Presidencia de la República, Roberto Herrera Mena.
Así como los diputados federales Cecilia Romero Castillo, del PAN; Bernardo Bátiz (Morena), Ramón Lemus Muñoz Ledo, presidente municipal de Celaya; y Gregorio Ramírez Delgado, de la Fundación Ciudadana para el Desarrollo Integral de Michoacán, entre otros.
Al final de aquellos trabajos surgió la inquietud de dar un seguimiento a la actividad. Por eso se idearon convocatorias regionales, como la establecida en México.
Para el mes de abril se planea reunir a políticos de países sudamericanos.
Difícil realidad
“La realidad que estamos viviendo ahora en Centroamérica y México amerita una reflexión, para ver por dónde van nuestros países, por dónde va la política, qué está pasando con la democracia y qué tipo de democracia tenemos, qué gobiernos se están gestando”, delineó Juan Espinoza.
“Por qué estas realidades que estamos viviendo las cuales parecen ir hacia atrás, con situaciones difíciles, duras, que son pagadas tristemente por la gente más pobre, por quienes tienen menos oportunidades, menos posibilidades”, añadió.
Estableció que esta vez sólo asistirán personajes abiertamente católicos, para abordar aspectos de la responsabilidad política desde la vivencia de la fe. El objetivo, continuó, es abrir un “espacio de diálogo y de reflexión”, que también proyecte futuras acciones concretas.
