SINGAPUR.— Las nuevas leyes islámicas que entraron en vigor en Brunei el miércoles, que castigan el sexo homosexual y el adulterio con lapidaciones, generaron indignación en países, grupos de derechos y celebridades más allá de las costas de la pequeña nación del sudeste asiático.
Las sanciones están recogidas en nuevas secciones de la sharía de Brunéi. El sultán Hassanal Bolkiah instituyó el código de conducta en 2014 para impulsar la influencia del islam en el país petrolero, una monarquía de alrededor de 430,000 habitantes, de los cuales dos tercios son musulmanes.
Sanción por no rezar
Incluso antes de 2014, la homosexualidad estaba castigada con penas de cárcel de hasta 10 años. La primera fase de la sharía incluía sanciones económicas o de cárcel para ofensas como un embarazo fuera del matrimonio o no acudir a rezar los viernes.
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Pero según la nueva ley, que se aplica a menores y extranjeros aunque no profesen el islam, según la agencia AP, quien sea hallado culpable de mantener relaciones sexuales con personas del mismo sexo podría ser lapidado o recibir latigazos.
Los adúlteros se arriesgan a una muerte por el mismo método. Los condenados por robo sufrirían la amputación de la mano derecha en su primer delito y de pie izquierdo en caso de reincidir.
Oposición contra la ley en Brunéi
Celebridades como George Clooney, Elton John y Ellen DeGeneres mostraron su oposición a la nueva ley y pidieron boicotear nueve hoteles en Estados Unidos y Europa vinculados a Hassanal, que sigue siendo el sultán del reino.
George Clooney renovó, en una columna publicada por el medio Deadline, el boicot contra los hoteles de Brunei, entre ellos el Beverly Hills en Los Ángeles, Plaza Athenee en París o Eden en Roma, una medida a la que se han sumado otros famosos, políticos y colectivos en favor de los derechos humanos.
Contra los derechos humanos
La Alta Comisionada de Derechos Humanos de la ONU, Michelle Bachelet, señaló esta semana que la aplicación de estas leyes “supondría un serio retroceso de los derechos humanos en Brunei”.
“El nuevo Código Penal es brutal en su núcleo al imponer estos arcaicos métodos de castigo a actos que no deberían ser considerados crímenes”, declaró hoy Phil Robertson, subdirector para Asia de Human Rights Watch.
Matthew Woolfe, fundador de la organización The Brunei Project, señaló a Efe que los cambios en el ordenamiento penal crean miedo y ansiedad entre los habitantes, muchos de los cuales no se atreven a hablar o lo hacen bajo condición de anonimato.- Agencias
