Suben a 46 las víctimas fatales por terremoto

DURRES (AP).— La esperanza de encontrar más sobrevivientes entre los escombros en Albania se desvanecía ayer, dos días después del potente sismo que remeció la costa Adriática del país. El número de fallecidos aumentó a 46 personas, con más de 2,000 heridos.

Para la tarde, las operaciones de búsqueda disminuían y se enfocaban en la ciudad portuaria de Durres, a 33 kilómetros al oeste de la capital, Tirana, informó la policía. Aquí, en una villa colapsada donde vivía una familia grande, las autoridades buscan todavía a tres familiares extraviados.

La operación terminó en la cercana localidad de Thumane, donde ayer temprano se recuperaron seis cadáveres de entre los escombros y se cree que no hay más desaparecidos.

Más de 2,000 personas resultaron heridas en el terremoto de magnitud 6.4 registrado del martes, informó el ministerio de Salud el jueves. Como el sismo ocurrió en la madrugada, cuando la gente dormía, muchas personas quedaron atrapadas cuando las construcciones colapsaron. Más de 60 personas permanecen hospitalizadas, cuatro de ellas muy graves.

Al potente terremoto le siguieron cientos de réplicas, incluso varias de magnitudes superiores a 5, lo que complicaron las labores de rescate.

Una nueva réplica de magnitud 4.9 que estremeció la zona ayer al mediodía generó escenas de pánico. Los dolientes salieron corriendo de un edificio donde se habían reunido para el inicio de los oficios fúnebres para algunas de las víctimas.

Tanto los países vecinos como otras naciones europeas enviaron rescatadores con equipos especializados, perros rastreadores y bienes de primera necesidad a Albania para colaborar en los esfuerzos de búsqueda y ayudar a quienes perdieron sus casas.

Las autoridades pidieron a residentes que no regresen a ningún edificio que pudiese haber sufrido daños hasta que los ingenieros revisen su estructura para determinar su seguridad.

En algunos casos, fallecieron familias enteras en el sismo.

Cientos de personas se congregaron en Durres para el funeral de la familia Reci: Eduard de 54 años, su esposa Dolora de 49 y sus hijos Klaus y Kristi, de 21 y 25 años.

Mientras seguían las labores de socorro disminuían también las posibilidades de hallar sobrevivientes, y había preguntas de por qué algunas construcciones se colapsaron mientras otras en la misma área parecen intactas. Algunos lo atribuyeron a las deficientes prácticas en construcción y a la corrupción en este pujante sector en Albania.

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