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Autoridad revisa documentos sobre efectos dañinos

NUEVA YORK (EFE).— La Comisión Federal de Comercio (CFC) de Estados Unidos comenzó a examinar documentos internos de Facebook donde la compañía reconoce los efectos dañinos sobre sus usuarios, según publicó ayer el diario estadounidense The Wall Street Journal (WSJ).

La comisión, órgano de regulación gubernamental, cree saber que la compañía, según su propia investigación interna, asume tener constancia de que los algoritmos usados en sus cuentas fomentan la discordia entre usuarios y que la aplicación de Instagram (de la que Facebook es propietaria) es dañina para un número considerable de usuarios, principalmente adolescentes.

De confirmarse el señalamiento, eso significaría que Facebook violó deliberadamente un acuerdo de 2019 con la CFC que le costó una multa de 5,000 millones de dólares por indebida protección a la intimidad.

La compañía tecnológica emitió un comunicado en el que no confirma explícitamente estar siendo investigada pero dice “estar lista para responder a las preguntas de los reguladores y continuar cooperando con las pesquisas del gobierno”, mientras que la autoridad comercial del país no se ha pronunciado oficialmente hasta el momento.

El senador Richard Blumenthal, quien preside el subcomité de protección al consumidor en el Senado, dijo al diario que a la CFC le preocupa si Facebook retuvo a propósito información sobre su investigación interna, algo que de confirmarse —dijo—supone que “la Comisión de comercio debería estar muy enfadada”.

Blumenthal asegura que él y la senadora Marsha Blackburn ya le preguntaron en agosto a la firma tecnológica sobre los efectos de su plataforma social en los niños, pero que la plataforma eludió sus preguntas.

En el ojo del huracán

La compañía fundada por Mark Zuckerberg lleva varias semanas en el ojo del huracán después de que el WSJ desvelara en septiembre pasado una serie de malas prácticas relacionadas sobre todo con la desprotección de sus usuarios menores de edad y con el tratamiento laxo que hace con los discursos de odio.

La presión se redobló después de que la fuente principal del diario estadounidense, una exempleada de Facebook llamada Frances Haugen, compareciera hace unas semanas ante un subcomité del Senado y declarara que la compañía antepone los beneficios comerciales a cualquier otra consideración sobre la seguridad de sus usuarios.

La información contenida en los “papeles de Facebook” también ofrece más detalles sobre la falta de recursos destinados por parte de la empresa a eliminar discursos de odio, e indica que hace dos años la empresa redujo el tiempo que los moderadores humanos dedican a revisar las quejas de los usuarios por este motivo.

Los propios empleados de Facebook manifestaron en comunicaciones internas su escepticismo sobre la posibilidad de que, en el futuro, la red social llegue a poder identificar de forma eficaz la mayoría de los contenidos de odio en la plataforma.

 

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