WASHINGTON (AP).— El presidente Joe Biden inauguró ayer una conferencia internacional para la defensa de la democracia, sonando la alarma sobre el resurgimiento de las tendencias autoritarias en el mundo.
Biden declaró que este es un momento crucial para que los líderes mundiales apuntalen las libertades democráticas. Al hacer un llamado a la acción, hizo referencia a sus propios esfuerzos para impulsar leyes de defensa del voto en Estados Unidos, y los desafíos que afrontan las instituciones democráticas del país.
“Este es un tema urgente”, expresó el mandatario al dar inicio a la cumbre, que se realiza de manera virtual y concluye hoy. “Los datos que estamos viendo por lo general apuntan a la dirección equivocada”, añadió.
La cumbre, uno de los objetivos que Biden se había trazado para el primer año de su presidencia, surge luego de varias instancias en que el mandatario ha insistido en que Estados Unidos y sus aliados deben mostrarle al mundo que la democracia es un mejor modelo político que los regímenes autoritarios.
Es uno de los pilares de la política exterior de Biden, que ha tratado de marcar diferencia con la visión de “Primero Estados Unidos” del gobierno anterior, de Donald Trump.
La cumbre ha sido descrita como una oportunidad para que mandatarios y expertos de 110 países colaboren en la lucha contra la corrupción y por los derechos humanos. Pero también motivó reacciones furiosas de los principales adversarios de Estados Unidos y los países que no fueron invitados.
Los embajadores chino y ruso en Estados Unidos escribieron en un ensayo conjunto en la revista National Interest que el gobierno de Biden hace gala de una “mentalidad de la Guerra Fría” que “avivará la confrontación ideológica y una brecha en el mundo”. También se ha cuestionado al gobierno acerca de cómo decidió a qué países invitar.
Biden declaró en el evento que el mundo vive una época en que están retrocediendo las libertades individuales y que ello constituye “el desafío de nuestros tiempos”.
Pero Estados Unidos está viviendo sus propios problemas políticos.
Funcionarios electos están renunciando a un ritmo alarmante en medio de agrios debates en juntas escolares, oficinas electorales y asambleas ciudadanas. Varios estados han aprobado leyes que restringen el derecho al voto y el asalto al Capitolio en Washington ocurrido el 6 de enero pasado ha dejado a muchos republicanos bajo la creencia falsa de que Trump fue el verdadero ganador de las elecciones.En el mismo marco, Biden anunció 424 millones de dólares en programas de ayuda para la lucha anticorrupción, la promoción de medios de comunicación independientes y la defensa de elecciones libres y justas.
La Casa Blanca indicó en un comunicado que estos fondos, que serán desembolsados en 2022, suponen una “significativa expansión” de los esfuerzos de Estados Unidos para “respaldar y aumentar la resistencia” de las democracias al autoritarismo en todo el mundo.
“No solo es lo correcto, va en el interés de la seguridad nacional de EE.UU., ya que las democracias fuertes y defensoras de los derechos son más pacíficas, prósperas y estables”, señaló la nota.
La iniciativa estadounidense incluye 30 millones de dólares para asegurar la viabilidad de los medios de comunicación independientes, especialmente en contextos frágiles y pocos recursos, entre otras partidas.
También destina 15 millones de dólares adicionales para luchar contra el lavado de dinero internacional y facilitar la coordinación de medidas anticorrupción globales y otros 17.5 millones para un Fondo de Defensa de Elecciones Democráticas con el objetivo de combatir las injerencias y reforzar la seguridad en los procesos electorales.
La Cumbre por la Democracia, a la que están invitados más de un centenar de países, tiene como ejes fundamentales fortalecer la democracia frente al autoritarismo, la lucha contra la corrupción y promover los derechos humanos.
La lista de convocados al encuentro, que se prolongará hasta este día, cuenta con las destacadas ausencias de China y Rusia, así como las de Hungría y Turquía.
Tanto Pekín como Moscú han criticado la cumbre al señalar que Washington busca establecer líneas divisorias entre países.
En su discurso de apertura, Biden remarcó que “la democracia no ocurre por accidente”, de modo que “cada generación” tiene que renovarla al reconocer sobre la creciente amenaza de gobiernos autoritarios.
