Estados Unidos y México admitieron una política migratoria fallida y se conjuraron, por enésima vez, contra el tráfico de personas tras el hallazgo de 51 migrantes muertos hacinados en un camión en San Antonio, Texas, en la mayor tragedia de este tipo de las últimas décadas.

“La horrible y trágica muerte de al menos 50 seres humanos en San Antonio, la noche del lunes, es resultado de leyes migratorias rotas y disfuncionales”, lamentó en redes sociales el embajador estadounidense en México, Ken Salazar.

Mientras que el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, calificó en rueda de prensa el suceso de “tremenda desgracia” y la atribuyó al tráfico de personas y a “la falta de controles” tanto en la frontera común como “al interior de Estados Unidos”.

El suceso ocurrió dos semanas después de que veinte países americanos, incluidos Estados Unidos y México, firmaran durante la Cumbre de las Américas de Los Ángeles una declaración en la que se comprometieron a frenar la migración forzada.

Son 16 migrantes hallados con vida

De los 51 fallecidos, al menos 27 son mexicanos, siete guatemaltecos y dos hondureños, mientras que de los otros 19 todavía se desconoce la nacionalidad.

Otros 16 migrantes fueron hallados con vida en el interior del vehículo y trasladados a tres hospitales de la zona. De ellos al menos dos son mexicanos.

Las autoridades hallaron el vehículo abandonado tras recibir la alerta de que se escuchaban gritos de auxilio en su interior, y arrestaron a tres personas que formarían parte de una red de traficantes de migrantes.

Se trata de la mayor tragedia de tráfico de personas de las últimas décadas sucedida en el interior de Estados Unidos.

“Pan de cada día”

Sin embargo, la experta en migración Eunice Rendón dijo ayer que sucesos de este tipo, con más o menos fallecidos, “no son nuevos” sino “el pan de cada día para los migrantes”.

Explicó que las víctimas son personas que huyen de sus países para “salvar la vida” y que, tras pagar a veces miles de dólares a traficantes para cruzar la frontera, se acaban encontrando con un “modus operandi abusivo y violento” de estas redes criminales.

La portavoz de la Casa Blanca, Karine-Jean Pierre, dijo ayer que lo sucedido en San Antonio es “absolutamente horroroso y que rompe el corazón”, a la vez que reivindicó las acciones del gobierno estadounidense contra las redes de trata.

De visita en Washington, el presidente guatemalteco, Alejandro Giammattei, declaró que “es imperativo” endurecer las penas contra el tráfico de personas y que se extradite a los traficantes.

En diciembre del año pasado, 55 migrantes en su mayoría guatemaltecos murieron al volcar un camión en el que iban hacinados en el estado de Chiapas, con dirección a territorio estadounidense.

 

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