WASHINGTON (EFE).— El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, y la primera dama, Jill, dejaron ayer la Casa Blanca para comenzar sus vacaciones veraniegas en la isla Kiawah, Carolina del Sur.

Tras firmar una ley para expandir la atención sanitaria a los veteranos de las Fuerzas Armadas y sus familias, el presidente se desplazó en la base aérea Andrews, a las afueras de Washington, para subir al avión rumbo a Charleston, en Carolina del Sur.

La Casa Blanca no confirmó cuántos días pasará la pareja en Kiawah, una pequeña isla cercana a Charleston que cuenta con hoteles, playas, parques y campos de golf.

El mandatario comienza sus vacaciones tres días después de levantar su aislamiento por Covid-19 y tras un importante éxito en el Congreso con la aprobación de su proyecto climático, sanitario y fiscal.

Su descanso estival también coincide con el gran revuelo causado por la redada del FBI en la mansión de Mar-a-Lago, en Florida, del expresidente Donald Trump (2017-2021), en busca de documentos clasificados que presuntamente se llevó de la Casa Blanca al dejar el cargo.

El año pasado, Biden permaneció casi todo agosto en Washington, durante la caótica retirada de las fuerzas estadounidenses de Afganistán que culminó a finales de ese mes.

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