MIAMI.— Integrantes de la comunidad y sacerdotes rezaron ayer frente al consulado de Nicaragua en Miami y pidieron al papa Francisco que sea más enérgico en su condena al régimen de Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo.
“Le pedimos y ordenamos al genocida Ortega que libere a los obispos y sacerdotes”, dijo el presbítero venezolano José De Jesús Palmar Morales, quien encabezó la oración, informó Telemundo.
De rodillas y rezando en la sede del consulado nicaragüense de Miami, integrantes de la comunidad pidieron la liberación de los presos políticos y el cese de la persecución a la Iglesia católica en Nicaragua.
“Le pido al Santo Padre, que pronunció un mensaje muy suave… no le puede hablar de diálogo a Satanás, le pido que le ordene a Ortega que libere al obispo (Rolando) Álvarez, usted es la voz de la iglesia y se está persiguiendo a la iglesia”, insistió el padre Palmar, quien es un exiliado venezolano.
El rezo se prolongó más de una hora entre consignas de libertad en medio del dolor y la esperanza.
Al final, el sacerdote realizó una “oración exorcista” por el pueblo de Nicaragua y echó agua bendita sobre la fachada del consulado.
Ayer mismo se esperaba que a las 7:30 de la tarde se celebrara una misa por la libertad de monseñor Álvarez y los demás presos políticos en la iglesia.
Anteayer, el Papa expresó su preocupación por la situación que afronta Nicargua y pidió un “diálogo abierto y sincero”.
“Quisiera expresar mi deseo que por medio de un diálogo sincero se pueda encontrar las bases para una convivencia pacífica”, dijo el Pontífice después del rezo dominical del Ángelus.
Haciendo un llamado a un “diálogo abierto y sincero”, el Pontífice hizo su primer comentario público al allanamiento del viernes pasado a la residencia del obispo de Matagalpa, Rolando Álvarez. La detención de él y un número desconocido de sacerdotes se generó en medio del empeoramiento de las tensiones entre la Iglesia y un gobierno cada vez más intolerante con la disidencia.
En Santo Domingo, los obispos de la República Dominicana manifestaron ayer “gran preocupación” por el pueblo católico de Nicaragua y, especialmente, por la detención del obispo Álvarez.
En un comunicado, la Conferencia del Episcopado Dominicano (CED) se refirió a “los graves y dolorosos acontecimientos que está sufriendo el pueblo católico de ese país hermano, especialmente en la persona de monseñor Álvarez”.— Telemundo/EFE
