La entrada del hotel Intercontinental de Kabul, en Afganistán, hoy, 23 de enero de 2018, donde murieron más de veinte personas durante un ataque terrorista, el pasado domingo.- (EFE/Hedayatullah Amid)
La entrada del hotel Intercontinental de Kabul, en Afganistán, hoy, 23 de enero de 2018, donde murieron más de veinte personas durante un ataque terrorista, el pasado domingo.- (EFE/Hedayatullah Amid)

KABUL, Afganistán.   (EFE).- Los investigadores han concluido que los explosivos utilizados durante el asalto el pasado fin de semana al Hotel Internacional de Kabul, en el que murieron 26 personas, incluidos los seis atacantes, son de fabricación paquistaní, indicó hoy la Agencia de Inteligencia Afgana (NDS).

La NDS informó en un comunicado que el vehículo utilizado por los terroristas para acceder al hotel estaba lleno de explosivos de la marca “Biafo Industries Limited“, una fábrica paquistaní localizada en Islamabad.

“Los explosivos que fueron usados por los terroristas en el ataque fueron hechos y traídos desde Pakistán“, indicó una oficial de alto rango de la NDS a Efe.

Según las pesquisas de los investigadores, los seis atacantes accedieron en el vehículo a la instalación y su plan era hacerlo detonar una vez llegaran las fuerzas de seguridad.

“El coche estaba lleno de explosivos y los atacantes querían detonarlo durante el ataque, pero fue recuperado y neutralizado por las fuerzas de seguridad“, indicó la fuente.

Por otra parte el presidente, Ashraf Gani recibió hoy el informe con las primeras pesquisas sobre el incidente, de acuerdo con un comunicado de su oficina.

El presidente ha ordenado a los “órganos relacionados que continúen una investigación profunda para encontrar los agujeros” de seguridad que permitieron a los terroristas perpetrar su ataque, indicó el comunicado.

El asalto al Hotel Intercontinental, que ya había sido objeto de un ataque en 2011, comenzó el sábado por la noche y duró más de 12 horas, hasta que las fuerzas de seguridad abatieron al último de los seis asaltantes.

En total 20 civiles, incluidos 14 de extranjeros, fallecieron durante el ataque, en el que la acción de las fuerzas de seguridad salvó la vida a 151 personas, 40 de ellos foráneos.

Los talibanes reivindicaron la autoría del ataque a través de un comunicado en el que afirmaron que sus combatientes identificaron “cuidadosamente” a sus víctimas y mataron a ciudadanos de los países “invasores” y miembros del Gobierno afgano.

El Ministerio de Interior afgano ha responsabilizado a la red Haqqani del ataque, uno de los grupos de los talibanes que según Kabul y Washington encuentra refugio en territorio paquistaní.

Washington decidió a principios de año suspender el programa de Fondos de Apoyo a la Coalición (CSF, por sus siglas en inglés) a Pakistán, que asciende a 900 millones de dólares, hasta que este país adopte “medidas decisivas” en la lucha contra el terrorismo.

El anunció se produjo después de que el primero de enero el presidente estadounidense, Donald Trump, publicara un duro mensaje en Twitter en el que acusaba a Islamabad de “mentiras y engaños” y de “dar refugio a terroristas” tras recibir 33.000 millones de dólares de Estados Unidos en 15 años.