Una monja pide en Birmania que le disparen a ella
La imagen de una monja que se arrodilla frente a un grupo de policías fuertemente armado dio la vuelta al mundo, para reflejar la crisis que se vive en Birmania, donde continúan las protestas contrarias al golpe de Estado militar que se registró el mes pasado.
“¡Dispárame a mí, no a los niños!”, clamó la hermana católica Ann Rose Nu Tawng, quien junto con sus compañeras de congregación y el obispo de la ciudad de Myitkyina, en el norte de Birmania, intentaron en vano bloquear la represión militar contra los manifestantes.
Aunque en la imagen se ve que dos oficiales se arrodillan en aparente muestra de respeto a la monja, otros más permanecen indiferentes a la súplica de la mujer.
Según la agencia AFP, citada por Infobae, los oficiales terminaron disparando a los jóvenes manifestantes, a quienes la monja se había referido como “niños”.
“Los niños entraron en pánico y corrieron hacia el frente… No podía hacer nada, pero estaba orando para que Dios salvara y ayudara a los niños”, declaró la monja al citado medio.
Es la primera vez que ella y su congregación salen en defensa de los manifestantes, pues en esta zona se han registrado conflictos entre militares y civiles, desde mucho antes del golpe de Estado que derrocó al gobierno electo de Aung San Suu Kyi.
Desde entonces son miles los manifestantes que salen a las calles para declararse contra el movimiento militar, que utiliza gases lacrimógenos, cañones de agua, balas de goma y municiones reales para aplacar a los ciudadanos, la mayoría jóvenes y estudiantes. En esta ocasión, los policías dieron muerte a dos hombres a quienes la monja intentaba proteger; uno de ellos recibió un disparo en la cabeza.
La hermana Ann Rose incluso recibió un rocío de gas lacrimógeno mientras suplicaba por la vida de los manifestantes a sus espaldas. No obstante, lo que lamenta “es todo lo que pasó mientras les rogaba”.
