La segunda parte del informe del Centro de Competitividad de Yucatán sobre las finanzas públicas es un aviso al que habría que prestar atención. Es desalentador salir a la caza de cosas positivas en el panorama de 2018.
El crecimiento es insuficiente, la corrupción está peor que nunca y el volátil entorno político de las elecciones complica aún más las cosas.
El gobierno gasta mucho, pero gasta mal. La inversión en infraestructura, que ha caído a su nivel más bajo de los últimos 68 años, y los excesos y disfunciones de las cuentas públicas constituyen una cuestión preocupante que podría hipotecar el futuro del país.
“El verdadero peligro para México es que se continúen aplicando las políticas públicas equivocadas que han prevalecido en los últimos años”, advierte Gustavo Cisneros Buenfil, presidente de Coparmex, al comentar el análisis del centro de estudios de la patronal yucateca, cuya primera parte publicamos el lunes pasado.
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