Para muchos, ser enfermero es su vocación, un anhelo que tenían desde pequeños. Otros, por diversas circunstancias de la vida, terminaron ejerciendo esa profesión. Aunque sin importar la causa por la que se dedican a esa labor, casi todos coinciden en que la responsabilidad fundamental de la enfermería tiene tres aspectos: conservar la vida, aliviar el sufrimiento y fomentar la salud.
Según comentaron algunos enfermeros, lo más gratificante de este trabajo no es el sueldo, sino las palabras de gratitud y las muestras de afecto derramadas de los ojos de una madre agradecida por haber limpiado la herida de su pequeño, y la mirada cálida de un esposo que deposita toda su confianza en ti, mientras atiendes a la mujer que lleva a su hijo en el vientre. O mejor aún, el apretón de un bebé que no ha salido aún del cunero.
“Esos son los momentos que hacen de nuestra carrera una carrera gratificante, emocionante y, sobre todo, humana. Por tanto, ninguno de los aspectos negativos de esta profesión puede compararse con lo bien que se siente ayudar y aliviar”.
“En mi caso”, explicó Mayra Yazmín López Herrera, quien es enfermera del Centro Médico de Las Américas, “yo quería ser médico, intenté ingresar a la Facultad de Medicina cuatro veces, pero la última vez mi mamá me dijo ‘Estarás perdiendo otro año, ¿y qué vas a hacer? Estudia otra cosa’”.
Entonces, agregó, mi segunda opción era ser maestra, pero decidí estudiar algo que se le pareciera (a la medicina) y empecé en Enfermería.
“Conforme vas avanzando y aprendiendo la carrera te enamora. Me encanta lo que hago y no me veo haciendo otra cosa, por algo no entré a Medicina, estoy súper feliz”, comentó.
Para desempeñar esta labor, opinó, se necesita amor por la misma porque si no, la harás de mala gana y quien lo sufre es el paciente.
Maira López añadió que se debe “tener estómago” para ver desde sangre y tejido muerto, limpiar y bañar pacientes, y aguantar los olores, que muchas veces no son gratos. Sobre todo se debe tener mucha paciencia, pues los pacientes o sus familiares pueden ser tercos o muy aprensivos, lo cual es entendible, pero hay quienes se exceden, aunque dijo que nunca hay que poner una mala cara. “Es algo que me prometí a mí misma”.
Puedo estar triste, enojada con mil problemas, pero mis pacientes no tienen la culpa de ello, agregó.
Maira Yazmín López abundó sobre las ventajas y los contras de ser enfermero.
La enfermera, quien trabaja en el Centro Médico de Las Américas, dijo que para desempeñar este trabajo uno debe estar dispuesto a sacrificar muchas cosas, como el tiempo, perdiéndose cumpleaños, reuniones o funerales. “Es algo paradójico, ves morir a mucha gente, pero no puedes ir a ver a los tuyos morir”, manifestó. “Pero es parte del trabajo”.— Abraham Bote Tun
