Al anunciar su retiro del proceso para obtener una candidatura por la vía independiente, Olga Moguel Pereyra deplora que la apertura política sea sólo una simulación y que los ciudadanos “con buenas intenciones independentistas” tengan que luchar con resorteras ante las “armas nucleares” de los partidos y “algunos autollamados independientes”.
“La maquinaria que comienza con la ley y se consolida con las peculiares interpretaciones del árbitro electoral parece haber logrado el objetivo de marginar de la discusión de fondo la opinión de quienes, sin el respaldo económico y estructural de las figuras políticas tradicionales, nos presentamos a lo que resultó una batalla ilusoria y tan desigual”, señala la empresaria, quien aspiraba a la candidatura a diputada por el Distrito II local.
Olga Moguel es la segunda aspirante independiente que desiste de la lucha en los últimos días. Antes lo hizo Felipe Neri Espinosa Herrera, quien aspiraba a ser candidato a gobernador y finalmente se retiró del movimiento en medio de señalamientos contra las autoridades electorales por los requisitos difíciles de cumplir que impusieron a los ciudadanos sin partido.
Uno de los puntos más polémicos es el número de firmas de apoyo que se deben reunir. En el caso de los aspirantes a gobernador es de cerca de 30,000, y en el Distrito II donde pretendía competir Olga Moguel son más de cinco mil.
Ayer publicamos amplia información de presuntas ilegalidades en ese proceso, que han sido también motivo de debate nacional y de una denuncia del Instituto Nacional Electoral (INE).
Olga Moguel elaboró amplio pronunciamiento con los motivos de su declinación, cuando faltan apenas unas horas para que venza el plazo —mañana martes— que fijaron las autoridades a los aspirantes a candidaturas sin partido para que recaben las firmas de apoyo.
La promotora cultural califica de “contemporáneo viacrucis democrático” las obligaciones para los ciudadanos sin partido, entre ellas la imposición de formar una asociación civil e inscribirla en el Registro Público de la Propiedad y en el Servicio de Administración Tributaria (SAT), con gastos al alcance de pocos, y la apertura de una cuenta bancaria de cheques sólo para esta etapa del proceso, “lo cual implicó vencer la resistencia de los bancos, por lo poco redituable de su temporalidad”.
“Las y los aspirantes a candidaturas independientes no recibimos ni un peso de presupuesto público y aun cuando actuamos con nuestro propio dinero y el de los donativos de amigos y familiares, debemos someternos a limitaciones que lucen absurdas”, añade. “No podemos autoaportarnos más del 10% del tope de campaña establecido”.
“Los simpatizantes no pueden hacer un donativo en especie de algo que ellos produzcan. Si un amigo fabrica gorras, no puede donarme gorras, debe ir a comprar otra cosa”.
A continuación cita otros obstáculos:
—Aun cuando el espacio de trabajo de esta etapa, conocido como “casa de campaña”, sea prestado o propiedad de uno mismo, hay que celebrar un contrato de comodato, señalando un precio estimado, mismo que debe ser avalado por el testimonio de dos vecinos del rumbo, a descontarse del tope de campaña.
—Igual obligación rige para los vehículos en uso.
—Si un voluntario colabora más de cuatro días seguidos hay que darle de alta con otra categoría y estimar un salario.
—Las numerosas y complejas tareas de contabilidad exigidas demandan conocimiento profesional del manejo del sistema y, por ende, de un contador dedicado a ello.
—Esas mismas tareas requieren equipo de cómputo con características específicas de hardware y de software, así como equipo adicional para la inclusión de comprobantes, lo cual conlleva costos nada despreciables.
—Hay escaso tiempo y plazos perentorios para informar a las autoridades de actividades planeadas y su logística, al igual que de ingresos y egresos y de todo cambio: tres días como máximo y con excesivo uso de formatos.
—Hay también draconianas medidas de supervisión y vigilancia fiscal, visitas de revisión inconstitucionales y otros requerimientos que Kafka suscribiría gustoso.
—La obligatoriedad de usar dispositivos electrónicos para recabar las firmas de apoyo hace discriminatorio y elitista el proceso, ya que implica un teléfono celular o tableta con características técnicas que tienen un precio nada popular.
De armas a armas
A manera de metáfora, señala la exaspirante, este proceso ha sido como competir con la resortera de nuestras buenas intenciones independentistas frente a las armas nucleares de los partidos o de algunos autollamados independientes, como los tres punteros presidenciables y otros estatales, que han vivido y viven del presupuesto público y que ni son líderes reconocidos por su congruencia pública, ni por su claridad ni fidelidad ideológica, ni por contribuir a sanear la vida política en México. Por muchas fuentes se va conociendo que quienes se acercan a obtener el registro de alguna candidatura, con honorables excepciones, lo hacen de manera poco clara y harto cuestionable.
También indica que, ante esta situación, junto con sus colaboradores ha decidido cerrar su participación en este proceso electoral.
Sin embargo, subraya que “ni de lejos siento estar frente a un escenario de derrota”.
“La contienda no era por estar, sino por ser, por el concepto vigoroso de honrar la política que el mismo grupo compañero decidió como emblema de esta travesía”, enfatiza.
Al final agradece a las personas y organizaciones que la acompañaron en esta experiencia “profundamente enriquecedora” y con enseñanzas.— ÁNGEL NOH ESTRADA
Requisitos Dificultades
En el último conteo del INE, del viernes pasado, Olga Moguel tenía 265 firmas registradas.
Lejos del objetivo
Esa cifra está muy lejos de la establecida como requisito, de 5,713 para el Distrito II local.
Legal, pero complicado
La empresaria y promotora de la cultura y los derechos humanos subraya que todas las firmas fueron obtenidas siguiendo los pasos legales, que de alguna manera presentaron obstáculos para esa tarea.
Fotos para comprobar
Ella y su equipo tomaron fotografías a todas las personas que le firmaron los apoyos, para reforzar ese aspecto de la legalidad. Esto es un requisito que fijaron las autoridades electorales, aunque opcional, no obligatorio. Finalmente sólo unos cuantos independientes llegarán a la meta.
