Usuarios del transporte público de Mérida , como autobuses y “combis”, se oponen rotundamente a la solicitud de los concesionarios de aumentar las tarifas de $3 a $6 (estudiantes) y de $8 a $13 (adultos) porque, advierten, sería un golpe muy fuerte para sus bolsillos, sobre todo para quienes tienen que abordar hasta cuatro camiones al día para llegar a sus trabajo o empleos.
Según opinan, esa medida sería injusta porque el servicio en general es malo.
Consultados, numerosos usuarios piden que no se autorice ese aumento y que se mejoren ya las unidades, entre otras cosas.
Ayer informamos que concesionarios del transporte público de Mérida solicitaron, durante una reunión con la secretaria general de Gobierno, Martha Góngora Sánchez, un aumento en el precio del pasaje o un subsidio mínimo de $35 millones mensuales para las 1,700 unidades que prestan el servicio en esta ciudad.
Sobre esto, ayer se preguntó la opinión a varios usuarios. Aquí algunas de las respuestas:
—El aumento de tarifas, de aprobarse, sería otro fuerte golpe a la economía, de por sí ya precaria, de la gran mayoría de los estudiantes y demás personas que deben utilizar el transporte público en Mérida —manifiesta Alberto Ortiz, egresado de la carrera de Ciencias de la Comunicación.
Aunque considera que si las tarifas van a aumentar, la calidad de este servicio debería mejorar, especialmente en cuanto a puntualidad y disponibilidad.
“Es increíble que no exista una ruta que recorra el Periférico y que la mayoría de las personas tengan que transportarse hasta el Centro para después transbordar otro camión para llegar a sus destinos”, añadió.
“No es justo. Tampoco lo es el aumento a la gasolina. Es una absurda justificación por parte del gobierno local porque el salario mínimo no ha aumenta, lo que significa que las tarifas serán simplemente más caras y la gente tendrá que rascar sus bolsillos o buscar otros ingresos para poder cubrir sus costos de transportación”, remató el entrevistado.
Entre otros aspectos, propone que el gobierno invierta en un transporte de calidad que utilice energía solar o eléctrica para evitar los altísimos costos de hidrocarburos.
Mérida todavía es una ciudad pequeña, que crece a pasos agigantados, pero aún estamos a tiempo para que se realice una planeación de transporte adecuado que sea eficiente, amigable con el ambiente y sobre todo accesible en términos económicos para todos los usuarios.
Diana Riegos, estudiante de Psicología, opina: “Yo siento que sería un golpe a mi bolsillo, tengo entendido que le suben, si al caso, un peso por año, pero de tres a seis pesos es demasiado”.
“Creo que hay que tomar en cuenta dos cosas: la mejora de sus unidades y que (el alza) es incongruente, tomando en cuenta los salarios de las personas”, agrega.
Alejandra Uicab indica que este tipo de noticias es indignante ya que no se trata de un servicio que se ofrezca de calidad y, por ende, no hay un razón justificada para aumentar la tarifa.— Abraham Bote Tun
“Además, los concesionarios han demostrado no ser capaces de dar un servicio adecuado a las personas, la mayoría no tiene seguridad, son groseros y no dan mantenimiento a sus unidades”, dice.
“Es una sociedad de corrupción”.
Por tanto, “No al subsidio, ni aumento al precio porque es una obligación, como empresarios, tener que brindar un servicios de calidad a un precio justo”, concluye.
