“Springbreakers” dejan derrama a los progreseños
PROGRESO.— “Springbreakers”, bailarines y mariachis animaron el día ayer jueves con el segundo crucero de la semana, mientras que dos teporochos aprovecharon la presencia de los turistas y los abordaron para pedirles dólares para que compraran cervezas.
El “Carnival Valor” fue el segundo crucero de la semana; arribó procedente de Cozumel con 3,694 pasajeros a bordo y, de acuerdo con información de las autoridades marítima y portuaria, es la primera vez que ese buque de recreo trae ese número de viajeros, pues por lo general llega con un promedio de 3,400 turistas.
A diferencia del martes pasado que con el “Carnival Triumph” el día estuvo flojo, ayer la jornada se vio concurrida y animada; vendedores, meseros y touroperadores estimaron que por lo menos unos 1,000 pasajeros visitaron el puerto a partir de las 9:30 de la mañana hasta las tres de la tarde, el barco zarpó a las 17 horas.
Los prestadores de servicios señalaron que unos 600 “springbreakers” se quedaron en el puerto, se dispersaron en la playa del malecón, donde consumieron cervezas, tequila, jugaron vólibol playero, rentaron motos acuáticas y pasearon en bananas.
También los pasajeros jóvenes ocuparon palapas y la zona de bares de la calle 80 entre 21 y 23, donde pidieron guacamole, nachos y cervezas. En esa área turística un grupo de bailarines presentó un espectáculo de baile callejero, show que fue aplaudido y premiado con dólares por los turistas.
En la misma zona de bares, al filo de las 13 horas llegaron mariachis que interpretaron la canción de “Cielito Lindo”, lo que animó a los pasajeros que corearon la canción, bebieron copas de tequila y también dieron dólares de propina a los cantantes.
El mar picado por los remanentes del norte chocolatero que azotó el miércoles no fue impedimento para que los pasajeros se metieran a nadar, grupos de niños jugaron en la arena, mientras los adultos consumían cervezas.
Las ventas estuvieron buenas, los pasajeros retornaron al crucero cargados con hamacas, bolsos y cestos, así como sombreros y caracoles que compraron en la playa y tianguis artesanal.— Gabino Tzec Valle
