Foto: Gabriel Chan.

MÉRIDA.- En estado de ebriedad, un ciclista fue atropellado hoy cuando se dirigía a su casa por la calle 91 del segundo cuadro de la ciudad; no sufrió lesiones de consideración, pero llorando pedía que le “reparen” los huesos.

Según dijo el señor Damián, conductor de un auto Spark que fue el que golpeó al ciclista, el accidente se dio cuando éste iba transitando por la calle 66 y de repente, de la calle 91, salió el ciclista, quien no respetó una señal de alto.

El ciclista fue aventado varios metros y sufrió golpes en varias partes del cuerpo, pero indicó que le dolía la pierna derecha y la espalda.

Don Damián, tras el accidente se dio a la fuga, pero vecinos de la zona lo alcanzaron y regresaron al lugar de los hechos. Los mismos vecinos llamaron a la policía.

Al lugar llegaron agentes de la SSP y una ambulancia, cuyos socorristas valoraron al señor, pero por su estado de ebriedad éste se comportaba de forma impertinente, y después de que fue valorado y le indicaron que no tenía lesiones graves, comenzó a insultar a los socorristas, después comenzó a llorar.

Cuando le preguntaron cómo había sido el accidente, Narciso Dzul Balam, como se logró identificar al hombre, nada más pudo decir que le pegaron “de frente” y el automovilista se fue, pero que con $5,000 se conformaba y no reclamaba nada más.

A gritos y llorando, decía y repetía que lo habían atropellado y que los que estaban cerca de él nada más le querían perjudicar, por lo que comenzó a insultar a todos los que se acercaban.

Finalmente los familiares del hombre fueron localizados y fueron ellos quienes llegaron al lugar del accidente para platicar con el conductor del auto y tratar de llegar a un acuerdo de pago de daños. -Gabriel Chan

Vianey Alejandra Paulino Cuxin es editora web egresada de la Licenciatura en Ciencias y Técnicas de la Comunicación por la Universidad Interamericana para el Desarrollo (UNID). Se incorporó a la División de Medios de Grupo Megamedia en marzo de 2015.