Dora Elia Faz Martínez con su medalla por 40 años de servicio

Dora Faz, con más de 40 años de brindar ayuda

Dora Elia Faz Martínez ha dedicado más de la mitad de su vida para ayudar al prójimo enfermo y sus familiares, por medio del grupo de Promotoras Voluntarias del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

La voluntaria, mejor conocida como “doña Yeya”, originaria de Piedra Negras, Coahuila, inició su servicio en este voluntariado hace 43 años, en Ciudad de México; continuó en León, Guanajuato y desde hace tres décadas forma parte del voluntariado en Yucatán.

Dora Faz recibió una medalla especial del voluntariado en el ámbito nacional por 40 años de servicio, que porta y muestra con mucho orgullo y respeto a esta organización.

Es la “madona del Seguro”, comparte de la medalla.

“Doña Yeya” tiene 73 años de edad, es viuda, madre y abuela, y es la que suma más años de servicio en Yucatán. Comparte que su servicio en el voluntariado lo realiza en el hospital Benito Juárez del IMSS, especialmente.

Su labor consiste en visitar el albergue Santa María de Guadalupe del grupo de promotoras Voluntarias del Imss; el área de pediatría del Juárez y entregar de juguetes a los niños, dar meriendas, entre otros servicios.

Entrevistada, explica que también charla con las mamás de los bebés y en la explanada reparte volantes y da explicación del albergue, que se ubica en la colonia San Damián, a poca distancia del Hospital Juárez, y las ventajas que ofrece a los pacientes y sus familiares.

Lamenta que la gente no lea los volantes y no se entere de este servicio que es de gran ayuda para ellos.

Por ese motivo se toma tiempo para explicar y decir en qué consiste este servicio de 24 horas del día, los 365 días del año.

“Doña Yeya” comenta que hace 43 años ingresó al voluntariado por su esposo que era alto funcionario del IMSS, en Ciudad de México, y cuando se fundó este servicio, el cual tuvo sus orígenes con esposas de personal de la institución, regla que ha cambiado.

“Un día llegó (su esposo) y me dijo: ‘¿Sabes que ya eres de las damas voluntarias?’. Y le dije: ‘¿Con qué se come eso?’. No sabía qué era y tenía tres hijos chicos”, relata.

También recuerda que en México visitó hospital “El parque de los Venados”; después en León, Guanajuato, continuó su labor en el hospital principal de la institución y se enfocó en el área de ortopedia, y desde hace 33 años que reside en Mérida se integró a la organización.

La voluntaria indica que este servicio lo hace para ayudar y con respeto a las normas que tienen.

Estudió la carrera de contadora pública. pero nunca ejerció porque se dedicó al hogar y al voluntariado.— Claudia Sierra Medina

Reitera que ama el voluntariado y da su tiempo en esta obra por amor a Dios y a las personas.

“Esa carita de satisfacción que nos dan cuando les damos el pan, el vasito de café, es todo. El de arriba nos ve con creces”, comparte.

Mientras Dios me tanga con salud todos los días serviré, asegura.

La voluntaria invita a las personas a sumarse a este servicio, el cual requiere manos, para dar ayuda a las personas.

Lo único que tienen que tener es espíritu de servicio, expone.

Por ultimo, detalla que a esta obra a la que se han sumado personal jubilado de diferentes áreas del IMSS, entre otros, lo cual ha ayudado a dar auge a la organización.

 

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