El andador de la calle 100 entre 49 y 51 del rumbo de “La Inalámbrica”

Sin cuidado el alumbrado de “La Inalámbrica”

Las tonalidades naranja del horizonte anuncian el ocaso del día y con él las sombras de la noche van tomando las calles de los alrededores del fraccionamiento Paseo de las Fuentes, en el poniente de la ciudad, cerca de la Unidad Deportiva “La Inalámbrica”, a un lado de la Facultad de Química de la Uady.

A lo lejos, los pregones de vendedores de tamales y las “chicharras” de panaderos en sus triciclos, llevan a los hogares su oferta para la cena, mientras que por las aceras cada vez son menso los que deambulan por la zona, una de las más arboladas del sector. Puntuales al crepúsculo, las luminarias de vapor de sodio comienzan a encenderse; de poco en poco adquieren la intensa brillantez incandescente que les distingue, rompiendo con su luz el oscuro manto de la noche que ha caído.

Durante un recorrido que un reportero del Diario hizo por el lugar observa que en un primer momento todo parece normal con la iluminación de esta parte del fraccionamiento, pero al cabo de unos minutos sucede lo que técnicamente se da por llamar “intermitencia lumínica”: de súbito en sólo un tramo de calle, sobre la 96 entre 49 y 55, tres de las siete luminarias ahí instaladas fallan de manera simultánea o de forma alternada, creando tramos de intensa oscuridad por algunos minutos.

Para algunos vecinos y usuarios de la unidad deportiva “La Inalámbrica”, que colinda precisamente con esta calle los pocos que a esa hora caminan por el lugar han aprendido a sobrellevar el problema, se han acostumbrado al mismo, lo ven como algo que no tiene remedio, pues las autoridades encargadas de su mantenimiento no han puesto una solución al mismo y de esto ya no llevan la cuenta de cuánto tiempo ya pasó.

“Esas lámparas fallan a cada rato”, comenta Román Mena Ceh, quien camina por ahí. “Cuando la luz alcanza cierta intensidad, los sensores de luz ‘creen’ que ya amaneció y apagan las lámparas; de inmediato vuelven a arrancar al detectar la oscuridad”, dijo.

Otros vecinos indican que si bien el problema persiste y es molesto, hasta cierto punto es llevadero gracias a que las lámparas del interior de la unidad deportiva alcanzan a iluminar la calle.

Lo verdaderamente preocupante es un tramo de área verde intensamente arbolada de unos 40 metros de andador, sobre lo que sería la calle 100 entre 49 y 51, el cual tiene más de siete años sin alumbrado y de noche es una auténtica boca de lobo que muchos evitan.

Algunos jóvenes que caminan por el lugar, vecinos del fraccionamiento, no recuerdan bien cuándo fue la última vez que hubo luz en ese tramo del andador, pero calculan que por lo menos han pasado siete años sin que las luminarias sean habilitadas.

“Yo vivo aquí cerca y siempre ha estado así, aunque hay vecinos que aseguran que sí tuvo luz alguna vez”, comenta uno de ellos.

Otros vecinos con menos de año y medio de haberse mudado saben de quienes estaban ahí antes que el andador tuvo luz en algún momento, pero desde que llegaron siempre ha estado en penumbras.

Por ser un fraccionamiento densamente arbolado, el follaje de los árboles ha crecido tanto que tapa las propias luminarias, por lo que los vecinos consideran que debe analizarse cómo dotar los espacios de lámparas adecuadas.— Emanuel Rincón B.

De un vistazo

Sin luz

Entre otros, los tramos con problemas de luminarias en el rumbo de la unidad deportiva “La Inalámbrica” son un tramo de calle sobre la 96, entre 49 y 55, y la calle 100 entre 49 y 51, tramo que, de acuerdo con los vecinos de la zona, tiene más de siete años que no tiene alumbrado público y por las noches se convierte en una auténtica boca de lobo.

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