Veterano maestro narra sus inicios y trabas que afrontó
“¿Tú vas a venir a darnos ordenes?, ¡pero si eres solo un rapazuelo!”, con estas palabras fue que hace 75 años le dieron la bienvenida a la dirección de la escuela primaria “Mauro López Sosa” de la comisaría de meridana de Molas al recién egresado maestro normalista Jaime Meléndez Correa, cuando apenas tenía 18 años de edad.
Han pasado ya tres cuartos de siglo de aquel episodio que marcó el inicio de una larga trayectoria de 51 años en el terreno de la educación, del hombre que lo mismo estuvo al frente de escuelas primarias fuera y dentro de Mérida como maestro ante grupo e inspector de zona, hasta coronar su trayectoria en su calidad de catedrático de la Escuela Normal “Rodolfo Menéndez de la Peña”.
Con 93 años a cuesta y a decir de su entrañable, siempre cercano amigo y médico de cabecera, doctor Jorge Téyer, con un excelente estado de salud para una persona de su edad, hoy el maestro Jaime Meléndez Correa no tiene más que palabras de agradecimiento a Dios, a la vida y a la gente que le quiere y así se lo manifiesta, disfrutando del fruto de su trabajo de forma modesta y sencilla, rodeado de antiguas fotografías y de decenas de pequeños recuerdos que ha coleccionado de sus diversos viajes al extranjero. Anteayer el mentor celebró 75 años de haberse recibido, con una misa en la Catedral y un convite con amigos y familiares en “La Ruina”.
A la sombra de la pequeña terraza, en su casa de siempre en el barrio de Santiago, la mirada del veterano docente pareciera perderse en el tiempo, muy atrás cuando en medio de su niñez, rodeada de múltiples carencias, abrazó la idea de estudiar para maestro normalista con la idea de mejorar su situación pues, reconoce, para la gente pobre ser normalista era la opción más honrada para salir de la pobreza.
“Ingresé a la Normal una vez concluida la secundaria, cuando egresé de ella tenía 18 años y todo era nuevo para mí”, recordó.
Casi de inmediato se le dio la oportunidad de hacerse cargo de la escuela primaria “Mario López Sosa” de Molas; su llegada causó desconcierto y hasta malestar entre los docentes: “¿Tú nos vas a venir a dar órdenes?, ¡pero si eres un rapazuelo!”, le decían los profesores. Fue el primer obstáculo grave con el que tuvo que lidiar en su carrera de educador en su corta edad y nula experiencia, pero compensado con un deseo de servir y amplios conocimientos en las diversas asignaturas propias de un normalista.
Su desempeño le valió el reconocimiento de las autoridades educativas en el estado. Tuvo en el entonces secretario de Educación, Marcial Novelo, a un protector que le procuró siempre respaldo, pero nunca le regaló nada.
“Ya me habían ofrecido la oportunidad de hacerme cargo de una escuela en Kanasín e incluso en el ejido de Chuburná para estar más cerca de Mérida, pero para mí era lo mismo. Yo estaba decidido a seguir en Molas hasta que no hubiera una oportunidad clara en Mérida.
Tres años después de estar sirviendo en Molas se le encomendó el cuarto grado de la primaria “Nicolás Bravo”, en Santiago, cargo que desempeñó por 10 años hasta que fue nombrado director de la primaria “Santiago Meneses”, donde laboró cinco años, y más tarde de la ” Rita María Cetina”, por 2 años.
También fue director de la primaria “Artemio Alpizar” del Centro Educativo Felipe Carrillo Puerto, el complejo escolar más completo (desde preescolar hasta la Normal) y prestigiado del momento, ubicado en lo que posteriormente fue el mercado del “Chetumalito”, a un costado del mercado Lucas de Gálvez y donde hoy se encuentra el mercado de San Benito.
Ahí fundó los turnos matutito y vespertino de educación primaria, debido a la alta demanda de lugares que exigían los padres de familia.
En los últimos 20 años de su vida activa como maestro fue catedrático de grupo en la Escuela Normal “Rodolfo Menéndez de la Peña” e inspector de la zona escolar 01 de Primarias, logrando importantes avances educativos que se tradujeron en numerosos viajes a la capital del país en compañía de los mejores alumnos para visitar al presidente en turno en la residencia oficial de Los Pinos. Entre sus recuerdos hay fotos donde aparece con los estudiantes acompañando a los presidentes Miguel de la Madrid Hurtado, en 1986, y Carlos Salinas de Gortari, en 1988.— Emanuel Rincón Becerra
El maestro Jaime Meléndez considera que la educación hoy día atraviesa por una crisis debido a varios factores. Por un lado están los maestros que ya no poseen una auténtica vocación de servicio o no tiene la preparación adecuada, pero también está la sociedad que no inculca en los niños y jóvenes valores y el sentido de la preparación y educación, depositan su confianza en la tecnología y no saben sumar, restar, dividir, multiplicar; tiene mala ortografía y no poseen conocimientos de historia, biología o civismo. Insistió en la importancia de revalorar el trabajo del magisterio por una educación menos tecnológica (dice que un buen pizarrón y un buen maestro nunca serán reemplazados por una pantalla de vídeo) y más humana.
Educación Crisis
El maestro Jaime Meléndez considera que la educación, hoy día, atraviesa una crisis.
Factores
Es por varios factores: por un lado están los maestros que ya no poseen una auténtica vocación de servicio o no tiene la preparación adecuada, pero también está la sociedad que no inculca en los niños y jóvenes valores, y el sentido de la preparación y educación; depositan su confianza en la tecnología y no saben sumar, restar, dividir, multiplicar; tiene mala ortografía y no poseen conocimientos de historia, biología o civismo, explicó.
Revaloración
También insistió en la importancia de revalorar el trabajo del magisterio por una educación menos tecnológica —dice que un buen pizarrón y un buen maestro nunca serán reemplazados por una pantalla de vídeo— y más humana. Anteayer el mentor celebró 75 años de graduación con una misa y un convivio.
