Mexicana conoce a quien le ayudó a curar la leucemia
Entre lágrimas, sonrisas y mucha emoción, la mexicana Natalia Cárdenas conoció y abrazó al estadounidense Walter Urbina, 18 meses después que su hermano de médula ósea le salvó la vida.
Ambos protagonizaron el primer encuentro de un paciente mexicano y un donante que Be the Match realizó en México, a donde la asociación mundial líder en trasplantes de médula ósea llegó en 2017.

Este jueves 5 de diciembre en la empresa WeWork en Ciudad de México, Natalia le agradeció por primera vez a Walter, ya que las leyes indican que el paciente y el donador se deben mantener en el anonimato durante 18 meses después de hacer “match”.
“Ya quería a Walter antes de conocerlo. Desde que supe que tenía un donador y que no se echó para atrás, lo quise. Sabía que iba a llorar muchísimo al conocerlo, pero fue un llanto de mucha alegría. No hay nada que pueda hacer para agradecerle, le estaré eternamente agradecida”, expresó llena de emoción Natalia, de 31 años y de Chihuahua, quien en febrero de 2018 recibió el trasplante de médula ósea.
Hermanos de médula ósea
“Yo ya siento a Natalia como parte de mi familia. Es mi nueva hermana, mi hermana mexicana”, expresó Walter, de 36 años y de Dallas. “Es indescriptible la sensación de ayudar a alguien y salvarle la vida; por eso invito a más personas a registrarse como donadoras, yo les puedo garantizar que el tratamiento es 100% seguro”.
Walter llevaba 15 años en el registro de donadores de Be the Match cuando en diciembre de 2017 recibió la llamada de que había una paciente compatible.
No pudo ser hermano de médula ósea de su amigo
Se inscribió con la esperanza de ser el “match” y donarle a uno de sus mejores amigos que padecía leucemia, pero lamentablemente no hubo compatibilidad, narra la asociación en el comunicado sobre el primer encuentro de un paciente y el donador que le salvó la vida.
Durante esos años, su madre también enfermó y afortunadamente para ella sí encontraron un donador compatible. Es veterano del Ejército de Estados Unidos y en 2010 se mudó a Dallas para trabajar en computación e inventario.
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Natalia tenía 24 años cuando una noche de 2012 la nariz le comenzó a sangrar sin parar y le diagnosticaron leucemia mieloide crónica.

Según su testimonio publicado en junio pasado, por el Día Nacional del Sobreviviente de Cáncer porque le ganó, en el hospital le hicieron una biometría por la cantidad de sangre perdida.
Nunca lo voy a olvidar
El internista le dio un papelito al padre. “Cuando mi papá lo leyó, le cambió la cara. Nunca voy a olvidar su cara desencajada”, recordó en esa ocasión Natalia.
Su padre le dijo que un hematólogo tenía que verla y de inmediato ella supo que era leucemia.
La madre de Natalia lloraba, su padre también estaba muy preocupado, pero el doctor facilitó la noticia.
“Me dijo que era leucemia mieloide crónica de la forma más casual y eso me dejó muy tranquila. Nunca pensé en muerte sino en que le iba a ganar”, rememoró.
La joven recibió quimioterapia en pastillas cinco años, hasta que no le hicieron efecto, y necesitó un trasplante de médula ósea.
Tras la indicación de que ya no era candidata para quimioterapia, viajó de Chihuahua a Monterrey para ver a otro especialista, quien le dijo que lo mejor era un trasplante de médula ósea.
“Yo recibí esa noticia como una salvación. Estaba acostumbrada a vivir con cansancio, débil, y yendo a hospitales durante cinco años. Nunca tuve miedo del trasplante, supe que era mi oportunidad de vida”, recordó Natalia.
Debido a que en la familia de Natalia no hubo alguien compatible, su médico contactó a Be The Match y Walter resultó compatible.
“Desde que supe que esa persona no se echó para atrás, la quise. No la conozco, pero cuando lo haga voy a llorar muchísimo. ¿Cómo le agradeces a alguien que te salvó la vida?”, expresó en junio Natalia, quien este 5 de diciembre conoció a Walter y le agradeció en persona.
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