Busca sensibilizar sobre “la ausencia de las mujeres”
El paro promovido desde la sociedad civil para visibilizar la violencia que acaba con las mujeres en el mundo, en México y en Yucatán intenta sensibilizar sobre su ausencia en todos los ámbitos, expresó la maestra Adelaida Salas Salazar, representante en Yucatán del Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio.
“¿Cómo funcionaría está sociedad sin mujeres? Es necesario entender que el 8 de marzo no es un día de fiestas y homenajes o felicitaciones, es de lucha y reivindicación, y el 9 de marzo, el que nadie se mueva es un ejercicio para generar conciencia y gritar desesperadamente al mundo: ‘¡Nos están matando, nos están violando, nos están desapareciendo!’”, expresó.
“El paro es por la importancia de crear conciencia de que mujeres y niñas desaparecen y no se vuelve a saber de ellas, que son víctimas de trata o su cadáver nunca será encontrado”, dijo.
Se trata, continuó, de parar y no estar en los espacios habituales, y para ello no necesitan el permiso de nadie, de ninguna autoridad.
Adelaida Salas señaló que en el ejercicio, cada mujer desde su formación y su conciencia supo lo que podía dar a este movimiento.
“Y eso incluye desaparecer por completo un día para recordar los diez feminicidios diarios que se dan en México, a las mujeres que ya no regresarán, a las niñas que después de haber sido violentadas sexualmente acaban con su vida porque son forzadas a no delatar a sus agresores, a las mujeres empleadas en casa explotadas por otras mujeres…”
También, dijo la activista, a las que trabajan en las gasolineras en turnos nocturnos y dejan a sus pequeños hijos o hijas al cuidado de extraños y son víctimas de violencia o para visibilizar las horas que trabajan al día miles de mujeres sin descanso por salarios ridículos que apenas les alcanzan para sacar a sus hijos e hijas adelante.
“El paro fue para crear conciencia y se deje de estigmatizar a las mujeres y su cuerpo, pues sí todas desaparecen por completo, los hombres cargarán con esa responsabilidad”, advirtió.
Sobre el comentario que hizo el presidente López Obrador de que existía un conservadurismo disfrazado de feminismo que buscaba aprovecharse, la activista indicó que tiene razón.
“Se están subiendo…”
“Tengo casi 40 años en esto tratando de cambiar las cosas de una manera u otra, y veo gente que se está subiendo a la ola de indignación y protesta y de alzar la voz y decir ya basta por todo lo que está pasando”, dijo.
Como muestra de esto, dijo, está la Iglesia, que dice sumarse pero decide sobre el cuerpo y condena una interrupción del embarazo, aun tratándose de una violación en una niña de 12, 15, 18 años…
“La Coparmex igual se suma, pero (las empresas) ¿ya revisaron sus horarios de trabajo?, ¿tenemos guarderías suficientes para mujeres?, ¿pueden amamantar?, ¿tener un permiso para discapacidad?.. vamos a revisar qué estamos haciendo”.
“Se subieron los partidos: ¿qué ha hecho el PAN con las mujeres? Con esa política del cuerpo de las mujeres, de toda esa política de conservadurismo que ahí está; o todos los demás partidos, porque no hay ninguno que se salve”, indicó.
La maestra destacó la violencia que ejercen contra las mujeres en su interior al no permitir que sean gente pensante que pueden ocupar puestos de dirección, no solo en la cocina o de administración.
“Existimos mujeres que luchamos desde hace años y hay mujeres que se están subiendo ahora, y sobre todo la derecha”.— LUIS IVÁN ALPUCHE ESCALANTE
Paro Otra historia
Ayer mismo otras mujeres vivieron otra realidad distinta al paro “Un día sin nosotras”.
”Si no vengo, no gano”
“Vine porque si no vengo no gano”, manifestó Mirna Mugarte Pech, quien se emplea como “viene-viene” y lavadora de autos en el estacionamiento ubicado frente al reclusorio de Mérida.
Ellas sí pueden
“Las que tienen patrón pueden faltar…”, agregó, cuando se le preguntó sobre la ausencia femenina en centros de trabajo.
”Tenemos que aguantar”
“¿Mis derechos como mujer?”, se cuestionó ante una pregunta. Quedó pensativa unos momentos y triste respondió: “Tenemos que aguantar al que nos tocó como marido…”.
Voz a menudo sin eco
Enseguida comentó que en ocasiones se ha atrevido a “reclamar sus derechos”, aunque no siempre se ha escuchado su reclamo. “Creo que ya me acostumbré, no le doy mucha importancia”, admitió la mujer con un dejo de melancolía.
