El ingeniero en Diseño Industrial yucateco Marco Antonio Barba Sánchez

A 22 días de que inició una iniciativa para diseñar y construir un respirador artificial para enfermos de coronavirus Covid-19, el ingeniero en Diseño Industrial yucateco Marco Antonio Barba Sánchez todavía no concreta el proyecto por las dificultades en el cumplimiento a la normativa de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris).

Barba Sánchez, como publicó el Diario el 28 de marzo pasado, lanzó una convocatoria pública en su red social de Facebook para invitar a médicos, biomédicos, ingenieros en mecatrónica y otros especialistas, a fin de crear y elaborar un respirador artificial para enfermos de coronavirus. Su iniciativa, según dijo, tuvo buena respuesta en pocos días, tanto en Yucatán, México y el extranjero.

En nueva entrevista para conocer el avance del proyecto, el ingeniero egresado de la Universidad Anáhuac Mayab dijo que ya diseñaron el prototipo y realizaron algunas pruebas, y se dieron cuenta de algunos errores, lo que originó el rediseño del prototipo para que sea un aparato seguro y no genere riesgos durante su uso.

“Es más difícil de lo que pensamos”, admitió. “Queremos que este diseño cumpla con todos los requisitos de la Cofepris porque es para uso humano y preservación de la vida. A veces vemos o leemos que salen al mercado algunos equipos pero no tienen la aprobación de Cofepris y eso es peligroso. Nosotros vamos a probar el respirador artificial con simuladores antes de someterlo a aprobación de la Cofepris”.

El ingeniero Barba Sánchez informó que una concesionaria de la Volkswagen quiso aprovechar sus líneas de producción para fabricar respiradores artificiales (llamados también ventiladores) y no lo permitió la autoridad sanitaria, y ahora esa empresa reestructura su proyecto.

“Seguimos trabajando en nuestro respirador artificial, no lo hemos abandonado, seguimos avanzando en su elaboración, pero no podemos presentar ni decir que está listo”, señaló. “No tenemos fecha para que concluya, pero está resultando más difícil de lo que pensamos”.— Joaquín Chan Caamal.

Pero mientras concretan el proyecto del respirador artificial, Barba Sánchez tuvo contacto con una fabricante de autopartes automotriz instalada en Tlaxcala que quiso participar en ese proyecto y de allí iniciaron otro proyecto para la elaboración de caretas protectoras de acrílico para prevenir el contagio del coronavirus.

Afirmó que él aportó el diseño de dicha careta y la empresa la produce a escala, pero ahora ven que estos artefactos no tienen mucha demanda en el mercado.

Dijo que esa fábrica tlaxcalteca tiene capacidad de producir hasta 8,000 caretas acrílicas diarios, resistentes y de fácil limpieza, pero apenas

producen 1,000 y tienen dificultad para venderlas, a pesar de su bajo costo.

Una careta protectora la vende en $70 si es una pieza, pero si es en volumen puede bajar el costo hasta $45 por unidad.

La concesionaria que fabrica estas caretas es TBP de Tlaxcala y produce estos aparatos para contribuir a la prevención del contagio del coronavirus en el país.

Autopartes

Barba Sánchez inició otro proyecto con un fabricante de autopartes de Tlaxcala.

Careta

El proyecto es para la elaboración de caretas de acrílico para prevenir el contagio del coronavirus.

Producción

Él aportó el diseño de la careta y la empresa la produce a escala, pero ahora ven que estos artefactos no tienen mucha demanda en el mercado. La fábrica produce 1,000 caretas al día.

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