Si se definiera en términos para regular la circulación, la península de Yucatán es un auténtico ejemplo del universal aparato eléctrico de las tres señales luminosas.
La luz roja, que significa alto, lo representa Quintana Roo; el faro amarillo, que indica precaución antes de detenerse, lo simboliza Campeche, y el foco verde, que señala adelante, que se permite el paso, sería Yucatán.
De acuerdo con los resultados de Semáforo Delictivo, un proyecto social ciudadano para lograr la paz nacional, en el primer trimestre de 2020 en los tres estados los focos rojos se encendieron a todo fulgor en Quintana Roo.
Incluso esa entidad se coloca en el cuarto lugar entre las cinco que acapara el mayor número de delitos de alto impacto que mide el organismo.

La violencia e inseguridad son el distintivo del territorio quintanarroense, uno de los tres estados que comprende la Península, que destaca con más de seis luces rojas de los 11 indicadores que se consideran.
Te puede interesar: Tiende a crecer la violencia
Campeche se ubica en el nivel preventivo, o con destellos ámbar, a media tabla con dos o tres señales negativas, y Yucatán está entre las 10 entidades con proporciones mínimas de violencia, con ninguna o al menos un círculo colorado.
En las nuevas estadísticas que el martes 21 pasado dio a conocer Santiago Roel Rodríguez, fundador y director del organismo civil a partir de abril de 2014, ofrece un panorama del reflejo de la violencia y la inseguridad en cada uno de los 32 estados de México.

Está basado en las denuncias de los pobladores, cifras del Sistema Nacional de Seguridad y de los esfuerzos de transparencia de algunas de las autoridades responsables.
Metodología
Con el ejercicio de recopilación de datos para promover el buen gobierno por medio de la presión ciudadana organizada e informada, en palabras de Roel Rodríguez, se reúne mes a mes el registro de las 11 infracciones o delitos que toma en consideración la medición:
Homicidio, Secuestro, Extorsión, Narcomenudeo, Robo de vehículos, Robo a casas Robo a negocios, Lesiones dolosas o riñas, Violación, Violencia intrafamiliar y Feminicidio.
En su más reciente informe, Semáforo Delictivo subraya que a pesar de que el confinamiento obligado por el Covid-19 redujo el porcentaje de algunas infracciones a la ley, los homicidios, sobre todo las ejecuciones del crimen organizado, aumentaron, en particular en marzo.

Al cierre del mes pasado, las cifras que arroja Semáforo Delictivo sobre las tres entidades de la península de Yucatán, en las que de acuerdo con la metodología se califican con luces verde, amarilla y roja los 11 indicadores íntimamente relacionados con la seguridad públicas, son contrastantes, dispares y diferenciadas entre sí.
Precisa que el rojo significa: “Por arriba de la media histórica. La estrategia no es correcta, debemos replantearla”.
El amarillo o ámbar: “Entre la media y la meta. Es una reducción, es positiva aunque podemos lograr más. Quizá algunas estrategias funcionan y otras no, o quizá debemos seguir insistiendo y observar la tendencia”.
Y el verde: “Dentro de la meta de reducción de un 25%. La estrategia es la correcta, debemos continuarla y reforzarla”.
Preocupantes resultados
Bajo estas condiciones, de enero a marzo, Quintana Roo suma 24 marcadores escarlatas; cuatro luces ámbar, y solo cinco señales verdes.

Los resultados son: 188 homicidios; cinco extorsiones; 90 casos de narcomenudeo; 296 robos de vehículos; 833 y 600 robos a casas y negocios, respectivamente; 1,289 denuncias de lesiones; 576 violaciones; 1,251 procesos por violencia familiar, y tres feminicidios.
A su vez, Campeche compila 17 focos en rojo, seis círculos amarillos y 10 luces verdes, resultado de 21 homicidios; cero secuestros; seis extorsiones; 29 denuncias por narcomenudeo; 131 robos de vehículos; 40 robos a viviendas; 42 atracos a negocios; 24 casos de lesiones; 68 violaciones, y dos feminicidios.
El caso de Yucatán
Y Yucatán reúne dos destellos bermellones; cuatro órbitas áureas, y el resto 27 en verde, gracias a que en el tercer mes se tornó con el color esmeralda el total de los 11 indicadores.
En este caso suman 11 homicidios, cero secuestros y extorsiones; 64 averiguaciones de narcomenudeo; 48 robos a vehículos; 138 y 46 hurtos a casas y negocios, respectivamente; 90 lesionados; 11 violaciones; 218 incidentes de violencia familiar, y dos feminicidios.
Panorama en el país
A nivel nacional las cifras de Semáforo Delictivo tampoco son alentadoras.
Aunque en marzo hay un descenso en algunos indicativos de transgresiones que castiga la ley, como los secuestros, extorsiones, robos de vehículos, a viviendas y negocios o comercios, en contraste hay exponencial incremento en delitos de alto impacto social, como los homicidios y hechos de narcomenudeo.
Pero de manera alarmante hay un alza en casos de violencia familiar, con más de 4,000 y de 2,000 en comparación con los números de enero y febrero, respectivamente.

Las estadísticas de las denuncias por violencia familiar se dispararon en marzo, precisamente en el mes en el que comenzó el confinamiento por el Covid-19 en algunas entidades, semanas antes de las disposiciones federales que entraron en vigor después.
Te puede interesar: Se dispara la violencia doméstica en marzo, en la cuarentena por Covid-19
La suma de las cantidades de los 11 indicadores en los que apoya su estudio trimestral la organización no gubernamental precisan que hubo en el país, de enero a marzo, 7,279 homicidios; 235 secuestros; 2,085 extorsiones; 20,490 situaciones de narcomenudeo; 27,164 despojos de vehículos; y 18,637 y 25,942 robos a casas y negocios, respectivamente.
Además, se conocieron 38,267 querellas por lesiones; 4,471 violaciones; 53,877 hechos de violencia familiar, y 240 feminicidos notificados, al corte del 31 de marzo pasado.
Delitos de alto impacto por entidad
En la condensación de los datos del primer trimestre del año que ofrece Semáforo Delictivo, las 10 entidades con mayor número de delitos de alto impacto son, en orden cronológico:
Baja California Norte, Colima, Zacatecas, Quintana Roo, Aguascalientes, Michoacán, Guanajuato, Chihuahua, Tabasco y Sonora, todas con seis o más luces rojas.
En contraparte, los nueve estados con menor índice, los encabezan Baja California Sur, Chiapas y Sinaloa, empatados con cero discos colorados, y con uno, Durango, Nayarit, Oaxaca Puebla, Tamaulipas y Yucatán.
Cambios en el comportamiento
En el análisis del cómputo de las infracciones o delitos que se toman en consideración en la República, según Santiago Roel durante el primer trimestre de este año se observan algunos cambios en la dinámica de los delitos en el país.
Por ejemplo, cita que los robos de automotores, negocios y de casas disminuyeron un 15, 16 y 8%, respectivamente, en relación con el mismo período de 2019. También hay reducciones en los sucesos de secuestros y extorsiones, con 44 y 3%, en cada uno.

Sin embargo, en contraposición, advierte que el homicidio se incrementó en el último mes del levantamiento estadístico.
Aunque el primer trimestre muestra cifras similares a las del año pasado, subraya que en marzo hay un repunte significativo con 2,616 casos de homicidio y 3,000 víctimas, por mucho, el período de mayor incidencia en los últimos cinco años.
El 80% de estos homicidios, agrega, son ejecuciones de crimen organizado, lo que indica que la lucha entre bandas y cárteles rivales no sólo no cesa, sino que se incrementa, a pesar de la emergencia sanitaria”.
“Dinámica” del crimen organizado
“Esto muestra que el mercado negro de drogas sigue su propia dinámica y la reducción de ingresos por la cuarentena exacerbó la lucha entre grupos delictivos”.
“Las ejecuciones no bajarán mientras no se regulen las drogas; algo que la presente administración (federal) prometió con mucha insistencia en campaña, pero que no ha legislado”, señaló.
El primer trimestre del año acumula 8,585 víctimas de homicidios en 7,279 casos“, enfatiza el director de Semáforo Delictivo en su informe trimestral.
Además, llama la atención en los rubros del aumento de violaciones y de violencia familiar con motivo de la reclusión obligada.

La violación se incrementó 14% y la violencia familiar 16%, lo que para Roel Rodríguez es preocupante, ya que a partir de enero se mostraba una tendencia a la alza y juzga que hubo un rápido crecimiento con la cuarentena a raíz de la propagación del Covid-19.
Voz de alerta máxima
Al igual que otros expertos en la materia, el especialista en temas de seguridad pública considera que “la crisis económica es inminente y esto podría revertir la tendencia positiva en algunos delitos”.
“Es urgente que el gobierno federal cambie de actitud y, en conjunto con los gobiernos estatales y los empresarios, diseñe un plan de contingencia integral y efectivo para hacer frente a la crisis que se avecina como lo ha hecho el resto del mundo”.
“De otra manera, los indicadores delictivos podrían dispararse, en especial los delitos patrimoniales y probablemente algunos del crimen organizado”, aconseja Santiago Roel.
“El cierre de empresas, el desempleo y la desesperación de la población más afectada podrían crear un escenario de violencia social inusitado”.
“Nunca es buen momento para golpear a la empresa ni a los trabajadores y hoy, es suicida; no es momento de acaparar recursos fiscales para dilapidarlos en proyectos que no tenían lógica antes de la crisis y que actualmente son totalmente absurdos”, afirma.
Números fríos
Aunque los porcentajes son intangibles, pero reveladores, la muestra general del primer trimestre de 2020 de la organización civil se resume así: se elevan el narcomenudeo (22%), la violencia familiar (19%), las violaciones (14%) y los feminicidios (5%).
En el otro extremo, hay una disminución o al menos cifras similares en los casos de secuestro (44%); robos de negocios, vehículos y casas (16%, 15% y 8%, respectivamente); extorsión (3%), y homicidios y lesiones, inusualmente con una proporción de cero por ciento.
Disparidad regional
Según las gráficas de las 11 incidencias que analiza Semáforo Delictivo, basadas en tasas con cada 100 mil habitantes, en el primer trimestre de este año, las tres entidades de la Península aparecen con conclusiones francamente antagónicas.
De nueva cuenta Quintana Roo aparece en cuatro ocasiones entre los cinco estados que puntean las estadísticas, incluso ocupa el primer lugar en las clasificaciones de Robo a negocios (77.4, en la catalogación del país de 21) y Violaciones (10.5, de la nacional de 3.6).

Campeche destaca en un rubro de la lista, en el de Violaciones (en quinto, con 7.3) y Yucatán, en ambos casos se coloca en los puestos 32 y 31, con 2.1 y 0.5, respectivamente.
En los segmentos de Secuestros y Extorsiones, el estado vecino ocupa los sitios séptimo y segundo con índices de 0.3 y 5.9 de las tasas nacionales de 0.2 y 1.7, respectivamente.
No figuran en el primer registro Campeche y Yucatán, y en el segundo, se omite al territorio yucateco en el indeseable reporte de tres meses.
En Homicidios, Quintana Roo ocupa el sexto sitio entre los 32 estados con 11.3 crímenes, de la media nacional de 5.9. Campeche se ubica en el 26o. lugar, con 2.2, y Yucatán en la última posición, con 0.5.
En el noveno puesto también destaca Quintana Roo en Narcomenudeo, con 17.8 de la tasa global de 16.6. Campeche y Yucatán están en las posiciones 26 y 27, con 3.1 y 2.9, respectivamente.
Otros marcadores
Por los índices de Robos de vehículos y casas, Quintana Roo está a la cabeza de sus vecinos, en tercer lugar, con 50 de la media nacional de 34.1 y en sexto, con 36 del promedio general de 15.1.
Campeche está en el 27o. sitio, y al final de la columna, Yucatán con 2.2. en el primer sector; y en el segundo, en los puestos 28 y 26, con 4.3 y 6.4, correlativamente.
Quintana Roo está ligeramente arriba de la tasa nacional de 31 en Lesiones dolosas, en el 12o. sitio, con 34.6, y muy alejados, Campeche (2.6) y Yucatán (4.1) en las posiciones 32 y 29.
En séptimo, en el rubro de Violencia familiar, el estado con vocación turística tiene una proporción de 75.2 de la media global de 43.6. Penúltimo en la columna aparece Campeche con 1.6, superando a Yucatán, en el 29o. espacio, con 10.
El delito de feminicidio
Por último, en Feminicidios, los estados peninsulares del sureste mexicano ocupan los números 10, 17 y 19 en el padrón, con una tasa nacional de 0.2, que corresponden a Quintana Roo y Campeche, ambos con 0.2, y Yucatán con 0.1.

Ante el reflejo de la realidad que agobia, de acuerdo con el estudio comparativo de los delitos de alto impacto y la injerencia del crimen organizado de Semáforo Delictivo, aunado a la pandemia del coronavirus que se desbordan como el agua de un dique resquebrajado, las expectativas ante ese horizonte las avizora con cierta certidumbre Roel Rodríguez, y así lo expresa en el informe del tercer trimestre de 2020.
“Si el gobierno federal no entiende esto, no ha entendido nada sobre los riesgos sociales que se avecinan”.
“Son tiempos extraordinarios y si no hay respuesta en el gobierno federal, la sociedad y los gobiernos estatales tendrán que tomar otro tipo de decisiones para evitar una crisis mayor”, sentencia el director de Semáforo Delictivo.
