Cuando los comercios cierran y las calles del Centro comienzan a vaciarse de vehículos y gente, entre las escasas personas que siguen afuera, a pesar de las recomendaciones del gobierno de quedarse en casa para frenar la pandemia de Covid-19, están aquellas que han hecho de las calles su hogar.
En Mérida, una de las tres ciudades con el mayor número de casos activos de Covid-19, el gobierno dispuso el cierre de negocios no esenciales a las 6 de la tarde y restricciones en el tránsito vehicular a las 10:30 de la noche, con lo que las calles quedan prácticamente desiertas.
Pero en algunos parques y otros rincones del primer cuadro, los menesterosos se refugian para dormir con todo y pandemia de Covid-19, enfermedad que, hasta el domingo 26, había contagiado a 4,849 personas y causado 470 muertes en el municipio.
Antes de la pandemia, varias necesitados eran trasladados cada noche a la Casa Hogar para el Desamparado “El buen samaritano”, y al amanecer se les permitía regresar a la calle; sin embargo, a principios de marzo se les invitó a quedarse en la casa para prevenir contagios.
“Son personas totalmente en situación de calle y vulnerables al contagio de Covid-19, por lo que se les invitó a quedarse de forma permanente; es decir, sin entrar y salir como normalmente se labora”, explica Esperanza Bernés Rivera, tesorera del Patronato Casa Hogar para el Desamparado, A. C. (Buen Samaritano).
El albergue nunca ha cerrado sus puertas en los 365 días del año, dice, “pero por disposiciones sanitarias desde marzo se les invitó a que no podían estar de manera itinerante”.
Veinte personas de la calle accedieron a quedarse de manera permanente, pero con el tiempo la mitad desertó. Actualmente en la casa, que tiene capacidad para 30 personas, solo hay 10. El resto regresó a la calle, como un indigente que se instaló en el parque de la Ermita.
En un recorrido nocturno por calles del Centro Histórico se observó a varias personas durmiendo en las entradas de negocios o en las bancas de algún parque, en algunos casos sobre cartones o bolsas.
En la entrada del Bazar García Rejón, en un rinconcito oscuro, había dos personas, y en el mercado Lucas de Gálvez, frente al Museo de la Ciudad y bien iluminados, había tres, uno de ellos de unos 34 años de edad.
En el San Benito pernoctaba un hombre en silla de ruedas a unos metros de una camioneta de la Policía Municipal. Unos pasos más adelante, en la curva del Chetumalito, una mujer robusta de mediana edad, tendida en la puerta de un negocio.
También se vieron personas durmiendo en el lado norte de la Catedral, la acera enfrente del teatro Armando Manzanero y una banca del parque de Santiago, que sigue cercado con cinta amarilla.— Iván Canul Ek
La señora Bernés recuerda que antes de la pandemia, la Policía Municipal recogía a los indigentes y los llevaba al albergue y en la mañana los iba a recoger para regresarlos al Centro.
Todo eso se suspendió, dijo, y en el caso del albergue “no podemos dejar que entren y salgan porque es un riesgo para los que sí decidieron quedarse toda la contingencia”.
La Casa Hogar para el Desamparado A.C. “Buen Samaritano” se encuentra a un costado de Cottolengo. Para informes y ayuda puede comunicarse con la señora Bernés al teléfono 9991 49 35 32 o con la señora Libia Esther Novelo Domínguez, presidenta del patronato, al 9992 57 69 82, presidente.
También se pueden hacer donativos a la cuenta Santander 65504793149 CLABE: 014910655047931498.
De un vistazo
Ubicación
La Casa Hogar para el Desamparado, A. C. “Buen Samaritano” se encuentra a un lado del Centro de Rehabilitación Cottolengo.
Informes y ayuda
Para informes y ayuda puede comunicarse con la señora Esperanza Bernés Rivera, tesorera del patronato, al número telefónico (9991)-49-35-32, o con la señora Libia Esther Novelo Domínguez, presidenta de la agrupación, al (9992)-57- 69-82.
Donativos
También se pueden realizar donativos a la cuenta Santander 65504793149 CLABE: 014910655047931498.
