Pasillos semidesiertos o con visitantes que solo preguntan precios pero no compran

“Nos está yendo remal”

Los locatarios se quejan de que no levantan las ventas

Los mercados municipales Lucas de Gálvez y San Benito están vivos por fuera con la reactivación económica, pero muertos comercialmente por dentro por la falta de clientela.

Toda la periferia de estos dos emblemáticos mercados del Centro de la ciudad, en los cuadrantes de las calles 56 y 54 entre 65 y 67, tienen alta movilidad peatonal externa porque es paso obligado de mucha gente que viene al “corazón” de la ciudad por algún motivo, pero los peatones generalmente pasan de largo.

Solo se detienen para comprar lo esencial del momento en alguno de los puestos que tienen el privilegio de ocupar un espacio a las orillas de las aceras de las calles ya mencionadas.

Y esta escasez de clientes la resienten los comerciantes que están en el interior de los mercados porque son contadas las personas que entran a comprar verduras, frutas, condimentos, zapatos, sombreros, ropa típica, objetos de fierro, imágenes religiosas, dulces tradicionales yucatecos o para degustar tacos o francés de cochinita pibil o relleno negro, panuchos y salbutes; o bien para comprar guisos como morcilla o chicharra, entre un sin número de productos que ofrecen los locatarios.

El reordenamiento que dispuso la Subdirección de Mercados del Ayuntamiento de Mérida para prevenir contagios de coronavirus dio como resultado pasillos amplios y libres para que camine la gente sin chocar ni causar aglomeraciones, como ocurría antes de la pandemia, pero también propició baja afluencia de visitantes, como se observó durante un recorrido por esos corredores, que estuvieron semivacíos por la falta de compradores.

“Nos está yendo mal, remal”, resumió Lucía Miss Canché, encargada de las zapaterías Charlotte y Pantoja, cuyos negocios están en el Lucas de Gálvez.

“No hay ventas. La gente ya no llega porque alejaron los paraderos de los camiones. Nos está afectando que hayan movido los paraderos. Para variar, solo hay dos accesos para entrar y salir del mercado y eso también ocasiona que la gente no entre a comprar cuando pasa por acá”.

Antes de la pandemia vendía 10 o hasta 20 pares de calzado al día, pero hoy solo van a mirar o pedir precios dos o tres personas.

En esta condición cree que difícilmente sobrevivirán a la crisis de la pandemia.

Pero además de la falta de dinero en la gente, el alejamiento de los paraderos del transporte público y la falta de accesos para entrar a los mercados, la locataria considera que el horario de ventas de 9 de la mañana a 3 de la tarde, de lunes a viernes, es poco porque deben bajar la cortina media hora antes para que no rebasen el tiempo límite de cierre.

“No vendemos ni sábados ni domingos, no lo tienen autorizado”, señaló.

“Hace falta que abran más accesos y que extiendan el horario de ventas. Todavía hay personas que entran a acechar si ya están trabajando todos y vemos que no les gusta hacer fila para entrar”.

El propietario del expendio de condimentos “Valentín de Kanasín”, Valentín Uicab Puch, informó que la Cámara de Comercio ya empezó a hablar con los locatarios para conocer la situación y la respuesta de todos es que “no hay ventas, la gente no está entrando a los mercados”.

Pero además de la falta de clientes, Valentín, quien es adulto mayor, dijo que tiene que descuidar su mercancía cuando viene de Kanasín al mercado porque su paradero se encuentra en la calle 46.

Como no puede cargar la mercancía, Valentín tiene que ir por un cargador con “diablito” a la Casa del Pueblo para que le lleve sus productos mediante el pago de una cuota.

“La gente grande como yo que venía de compras ya no llega, los paraderos de camiones quedaron muy lejos”, señaló.

“Podemos entrar al mercado desde las 6 de la mañana para preparar la venta, pero me arriesgo a que me roben. Antes vendía kilos de condimentos preparados para papadzules, achiote, recado negro, porque tenía como clientes a dueños de taquerías, venían compradores de Chiapas, ahora tengo dos o un cliente al día. Están demasiado bajas las ventas”.— Joaquín Chan Caamal


Difícil panorama para locatarios

Continúan bajas las ventas en el Lucas de Gálvez

El reordenamiento que dispuso la Subdirección de Mercados del Ayuntamiento de Mérida para evitar los contagios de coronavirus ha dejado pasillos amplios en el Lucas de Gálvez, pero también baja afluencia de gente, en un recorrido esos pasillos estuvieron semivacíos.

El dueño de la sombrerería “El Ticuleño”, Roberto Espadas Gamboa, leía el Diario al mediodía mientras su acompañante ofrecía la artesanía a quienes pasaron por el lugar en el área de fierros. La presencia de los periodistas le trajo un poco de suerte porque desde que abrió no había vendido nada. En el rato que platicó con los reporteros tuvo una venta.

Para el comerciante, con medio siglo en esta actividad, de por sí la sombrerería estaba mal desde antes de la pandemia porque ya no es una artesanía con mucha demanda, aun cuando el sombrero es un accesorio de la vestimenta yucateca y maya. Sin embargo, los jóvenes ya no usan sombrero ni la ropa tradicional yucateca.

Lo que sostenía su negocio son las fiestas tradicionales de los pueblos, las vaquerías, el paseo de las ánimas y las escuelas que organizaban el Hanal Pixán. Con la cancelación de todos esas actividades por la pandemia, el negocio está en picada.

Para rematar a la venta de sombreros, el horario de 9 a 3 de la tarde no da oportunidad de vender un poco más. Y para variar, el turismo internacional que gustaba comprar los sombreros para lucir o para protegerse del sol, ahora tampoco llega.

El locatario dijo que la sombrerería está en vías de extinción porque hasta los artesanos de Calkiní, Campeche, ya casi dejaron de fabricar esas artesanías de palma por la baja demanda. “Las ventas están por los suelos”, subrayó.

Otro grupo de locatarios del área de verduras y frutas del mercado grande también afirmó que es muy baja la venta. Para llamar la atención de los clientes bajaron sus precios, pero el problema es que no entran los compradores en los mercados. Cree que ahora con la pandemia, la lejanía de los paraderos y el temor al contagio, las amas de casa compran en las colonias para no venir al Centro ni viajar en el transporte público.

Petición

El grupo, que encabezó Víctor Manuel Chan Manrique, pidió a la Subdirección de Mercados y al gobernador (Mauricio Vila Dosal) que amplíen hasta las 6 de la tarde el horario de ventas en los mercados para que tengan mayor oportunidad de ventas y generar ingresos para el pago de sus gastos y servicios como energía eléctrica y agua potable.

“Todos los locatarios estamos pidiendo oportunidad que nos dejen vender hasta las seis de la tarde para ver si así nos defendemos”, recalcó Chan Manrique.

“Estamos dando más barato nuestras frutas y verduras y ni así salen porque no viene gente. En los tianguis de la Casa del Pueblo no hay límite de horario ni de entrada de personas. Allí hay amontonamientos, aquí no lo hay porque reordenaron los pasillos y puestos”.

Precios

En el Lucas de Gálvez se puede encontrar el kilo de tomate a $12, plátano Roatán a $7.90 el kilo, cebolla roja a $12, chayote a $12.90, mango tomy a $19.90, mango ataulfo a $35 el kilo, limón a $9.90 el kilo, lima a $10, calabaza local a $8, y chile habanero a $5 el plato.

Otro mercado

El San Benito está peor en afluencia de clientes porque retiraron las mesas del área de restaurantes y la mayoría de los accesos está cerrada.

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