La reapertura del Centenario, con escasa afluencia
Faltaban 20 minutos para las 9 de la mañana, hora oficial de apertura del Parque Zoológico del Centenario, cuando un empleado del centro recreativo retiró la cadena y el candado de la reja de acceso en la calle 59 con avenida Itzaes.
No había ningún visitante en la fila pintada en el suelo para marcar la sana distancia entre una persona y otra como dispone el protocolo sanitario preventivo contra el coronavirus.
Lo que sí había desde ese momento era un comité de recepción encabezado por el subdirector de Servicios Generales del Ayuntamiento de Mérida, Arturo Antuña Silveira; personas que supervisaron la aplicación del protocolo sanitario, y unas alegres botargas con figura de “suricata”, “flamenco”, “alux” y “uaychivo”, los dos últimos personajes de la mitología maya, listos para dar la bienvenida a los primeros visitantes.
Y no esperaron mucho porque a las 9 de la mañana con 2 minutos apareció una familia de cinco personas que fue directo a la entrada.
Se trató de Francisco Solís, su hija Jéssica y sus nietas Atina, Aidy e Itzel García, que por primera vez visitaron El Centenario.
Viven en Los Ángeles, California, pero por la crítica situación de la pandemia del coronavirus en Estados Unidos vinieron a Mérida, donde Francisco Solís nació y todavía tiene a su hermano.
Francisco Solís informó que tenía 50 años que no venía a Mérida, desde que se fue a vivir a los Estados Unidos, donde forjó un negocio y a su familia.
Sin embargo, las mejores condiciones sanitarias y de seguridad que hay en Yucatán lo animaron a venir de vacaciones forzadas.
Sus nietas estaban ávidas de pasear en El Centenario. Pasaron en automóvil y vieron a la jirafa, las avestruces, las cebras y borregos, y querían entrar.
El domingo pasado quisieron ingresar, pero el parque estaba cerrado y las niñas se quedaron con las ganas. Pero ayer se enteraron que por fin abriría el zoológico y no perdieron la oportunidad de cumplir el anhelo de las niñas, así que desde temprano ingresaron bajo una lluvia de flashes de cámaras y filmaciones de reporteros que cubrieron la reapertura, y una cordial bienvenida del subdirector Antuña Silveira.
“Bienvenidos, que disfruten el paseo”, les dijo el funcionario, mientras vigilaba que pasaran bajo el rocío de desinfectante, que les aplicaran gel antibacterial, tomaran la temperatura y recomendaran que respeten el sendero trazado de la ruta interior.
A lo largo de la jornada entraron otros visitantes, pero en el primer día de reapertura después de 8 meses cerrado por la pandemia, no alcanzó ni se acercó al número de ingreso permitido de 700 personas por hora.
Antuña Silveira informó que en estos 8 meses de cierre obligado nacieron 22 nuevos inquilinos del zoológico, principalmente serpientes, un hipopótamo, varias llamas, monos araña, guacamayas, venados temazate, y también recibieron animales que rescataron agentes de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) como cocodrilos, serpientes y 6 flamencos en equipajes del aeropuerto de Mérida, pero un ejemplar murió.— Joaquín Chan Caamal
