Trabajadores del INAH advierten falta de recursos
Las medidas de austeridad, las reducciones presupuestales y la priorización de los proyectos “Chapultepec Naturaleza y Cultura” y Tren Maya están perjudicando seriamente las labores de mantenimiento y custodia de 196 zonas arqueológicas del país y por lo menos 124 museos que tiene a su cargo el Instituto Nacional de Antropología e Historia, advirtió el secretario general del Sindicato de Trabajadores de la Cultura, José Enrique Vidal Dzul Tuyub.
El líder de unos 1,500 trabajadores del INAH, Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura y la Secretaría de la Cultura explicó que sus agremiados tienen entre sus funciones el cuidado, conservación, investigación y divulgación del patrimonio histórico, cultural y artístico del país.
Este patrimonio abarca cerca de 80,000 sitios arqueológicos registrados y 90,000 lugares y monumentos históricos, para los cuales en 2021 habría cuatro mil millones de pesos que no serían suficientes para cumplir a cabalidad con la operación de los sitios abiertos al público, según indicó.
El problema se torna más grave porque se trata de recursos que se destinan desde el pago de salarios hasta la adquisición de insumos en general y tareas especializadas para el mantenimiento de espacios que, de no intervenirse adecuadamente, corren el riesgo de perderse y con ello una parte de la identidad cultural del país.
Vía Zoom, el Diario se entrevistó a Vidal Dzul sobre que personal del INAH cerró el sitio Kinich Kakmó en Izamal en protesta por la falta de recursos e insumos para darle mantenimiento a la zona arqueológica.
Al respecto, explicó que se trató de un breve paro para dejar constancia ante la sociedad de las precarias condiciones con que están realizando su tarea.
También fue un llamado a las autoridades en torno a este problema que pone en grave peligro la conservación de los monumentos prehispánicos, históricos, artísticos y culturales de todo el país.
El líder de los trabajadores del INAH precisó que todos los sitios arqueológicos autorizados por el instituto, no solo los de Yucatán, están abiertos y operando en horarios habituales, pues no se trata de perjudicar a los visitantes que hacen el esfuerzo de llegar hasta ellos para recorrerlos y disfrutarlos.
Pero, comentó, es evidente que las autoridades están abocadas solo al proyecto de “Chapultepec Naturaleza y Cultura”, al Tren Maya y a limitar la operación de los demás espacios a niveles mínimos, riesgosos y casi insostenibles.
“Somos empáticos con el público, los visitantes. Los sitios están operando dentro de las normas sanitarias y de seguridad que han establecido las autoridades para protegerlos y garantizar la seguridad de quienes ingresan y quienes ahí laboran. No se trata de cerrar los espacios de manera permanente o hacerle un plantón al director Diego Prieto Hernández, porque así estaríamos perjudicando a mucha gente”.
El entrevistado anticipó que en enero iniciarán un movimiento a cargo de los trabajadores del INAH tendiente a concienciar a la población sobre la grandeza de su patrimonio histórico y cultural, y la gravedad de que éste se dañe o pierda.
Asimismo, a acrecentar la idea de que el arte y la cultura son elementos fundamentales dentro del tejido social, y que un reencuentro o acercamiento hacia ese legado debe permear en el pueblo y aflorar en el la sensibilidad y el sentido humano que permita una mejor convivencia social.
En relación con los recursos que hacen posible la operación de los espacios arqueológicos, el entrevistado deploró que en muchos casos los propios trabajadores tienen que sacar de su bolsillo y comprar gasolina para los vehículos o las máquinas podadoras, pues no les llegan fondos suficientes para estos suministros.
También se pronunció por la homologación de los derechos que pagan los visitantes por recorrer los sitios arqueológicos, respecto a otros sitios mundialmente conocidos.— Emanuel Rincón Becerra
Tarifas turísticas
El líder de los trabajadores del INAH habló de las cuotas en las zonas arqueológicas.
Cuota adicional
En Stonehenge, Inglaterra, los visitantes pagan el equivalente a 25 libras esterlinas (casi $670 al tipo de cambio); en Machu Picchu, Perú, la cuota ronda el equivalente a $2,000, una visita básica al parque Xcaret de Cancún cuesta casi $2,200 y el acceso a Chichen Itzá vale $70 (cuota INAH, pues Cultur cobra una cuota adicional de poco más de $400 en el caso de visitantes extranjeros).
Pase gratis
“Una cuota razonable para los visitantes extranjeros podría ser $150 por persona, por supuesto que podrían pagarlo; esta homologación no impactaría a los visitantes nacionales o locales, pues por ley para ellos el acceso debe ser gratuito”, dijo.
“Matando a la gallina”
“Chichen Itzá autogenera al INAH cada año $300 millones, lo ideal o lo justo sería que un 10%, $30 millones, se quedara en el sitio para sostenimiento, pero nunca ha sido así. Están matando a la gallina de los huevos de jade, como decimos en el argot“, explicó.
