Un joven descansa en un arriate del parque Eulogio Rosado después de realizar la compra de una piñata y otros artículos en comercios de la zona

Los comerciantes esperan que hoy y mañana repunte

Presentes en toda posada, protagonista de los festejos navideños, motivo de reunión de las familias, sorpresa, tradición y alegría son su espíritu: piñatas, coloridas, chicas y grandes, de diversas formas, y en tiempos de Covid-19 las piñatas luchan por prevalecer ante una nueva realidad.

La proximidad de la Navidad propicia un paulatino aumento en las ventas de este singular elemento.

Sin embargo, las disposiciones de las autoridades en torno a la suspensión de los eventos sociales y limitar los festejos navideños a la intimidad de la familia nuclear en cada hogar ha cambiado radicalmente el sentido de la piñata.

Si bien en estas circunstancias persiste el interés de las familias en tener una piñata, la ventas no han sido como en otros años a estas alturas y se han estado vendiendo más las de menor tamaño.

En las calles del centro de la ciudad son pocas las personas que transitan llevando consigo una piñata, los vendedores de las mismas en los kioscos de la calle 65 entre 56 y 54 ofrecen un amplio surtido que incluye desde las tradicionales estrellas hasta diseños un tanto más elaborados como renos, pavos, Santa Claus y muñecos de nieve.

Alberto Ponce Herrera, de “Dulcería Herrera”, comentó que este año con una Navidad atípica por el Covid recién comenzaron a mejorar las ventas, aunque nada parecido a otros años cuando la demanda era alta en los días previos a la Navidad. Así que se espera un repunte hoy y mañana jueves.

“La venta comenzó a repuntar ayer (lunes), pero no como normalmente ocurre en otros años”, explicó el entrevistado.

“Te puedo decir que he metido un menor número de piñatas que el año pasado y aún no las he vendido como entonces”, subrayó.

Las preferencias del público también han cambiado, paralela a la idea de festejar una Navidad íntima y de familia nuclear por hogar, las piñatas chicas tienen más salida que las grandes.

Sin embargo, también el factor económico está pesando al momento de tomar una decisión sobre cuál piñata elegir.

“La piñata más chica que se está vendiendo actualmente es un reno o un Santa Claus con precio de $85”, comenta el entrevistado. “Sin embargo, también tengo una piñata chica, tradicional de estrella, por el mismo precio y de todas formas la gente prefiere el reno o el Santa Claus”.

La piñata más grande, una estrella de decorado laminado y que tiene un precio marcado de 200 pesos, no se ha vendido.

A la par de la compra de la piñata, se adquieren ahí mismo los dulces.

Aquí se puede elegir entre bolsas y cajas de productos y marcas específicas, o los surtidos que ofrecen los establecimientos.

Las dulcerías confían en que los dos días previos a la Navidad las ventas de piñatas y dulces mejoren, pues en ello están puestas sus esperanzas para cerrar un año en que se las han visto muy difícil con la caída de las ventas de sus productos.— Emanuel Rincón Becerra

Kioscos Piñatas

En los kioscos también se adquieren los dulces para rellenar las piñatas.

Precios

Así, hay surtidos de paletas y caramelos por kilo entre $45 y $50 aunque, por ejemplo, un surtido más selecto con marcas de golosinas y dulces que pesa alrededor de 700 gramos cuesta $58, pero si se adquiere un kilo de productos surtidos de la marca Ricolino, el precio puede alcanzar los $150.

Esperanzas

Locatario de los kioscos de la calle 65 entre 56 y 54 ponen sus esperanzas en las ventas de Navidad para cerrar un año muy difícil por la caída de las ventas de sus productos.

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