Francisco González Cruz

Los venezolanos Francisco González Cruz y Jesús Alberto Hernández Gallardo ya vivieron el régimen del socialismo y hoy ven una Venezuela sumida en la desconfianza total, un fenómeno social igual de grave, o quizá mayor, que la crisis económica que padece.

Hernández Gallardo es un ingeniero petrolero que ya vive y trabaja en Mérida, Yucatán, como muchos venezolanos que salieron de su país por los problemas políticos y económicos que enfrenta ese país.

El geólogo Francisco González todavía vive en Valera, un pueblito ubicado al pie de los Andes en el estado de Trujillo y promueve un proyecto de desarrollo de capital social en el marco de colaboración de las Méridas del Mundo, de lo que informamos en una primera parte de una entrevista con ellos.

Hernández Gallardo dice que cuando está fuera de Venezuela y hay oportunidad de compartir con otras personas la situación que vives allí, valoras más una trayectoria, un trabajo y la experiencia de convivir con otra gente.

“Yo viví toda la vida el socialismo, pero no fui conformista”, sostiene.

“Tenía una visión de futuro y me preparé. Chávez (el extinto presidente) entró en el 99 y yo soy del 90. Imagínate, tenía nueve años cuando empezó el deterioro del gobierno venezolano. Vi cómo hicieron su casa mis padres, viví en los cultivos porque somos productores de café y de allí sale el fruto para la elaboración del café Grano de Oro, que es muy bueno porque con una cucharadita se siente el sabor. Vi el desgaste paulatino de la cultura, de la economía, la agricultura, la educación y hoy en día hay tanta crisis y desabasto y las familias viven con más precariedad”.

“Cómo puede ser posible que vivamos en la época de los cavernícolas donde hay que buscar la solución de las cosas, pero sin los conocimientos porque acabaron con la educación”, indicó. “Tengo conocimientos de ingeniería y si quiero hacer un aceite con esencia de ruda, albahaca, romero, no hay los medios en mi país. Yo tendría que hacer un horno de leña para extraer el aceite de las plantas y usar la ceniza como fertilizante porque en Venezuela no hay ese agroquímico. Tenemos los conocimientos para producir esos insumos, pero quien no lo sabe lo desecha. Ahora que hay austeridad en mi país se puede aprovechar esos conocimientos para ayudar a la comunidad”.

Las Méridas del Mundo promueven en colaboración con la asociación de empresarios encuentros y productos de los tres países (Venezuela, México y España), tienen una plataforma trinacional, intercambio cultural y se realizó una primera feria de las Méridas, pero Francisco González Cruz es de la idea de que hay que bajarle de tono a la Mérida de espectáculos y subirle a la Mérida de los conocimientos y el periodismo será la clave para contar las historias de éxito de las Méridas en 2021 como una forma de mejorar el tejido social venezolano.

Odisea

El ex rector de la Universidad Valle de Momboy cuenta la forma cómo salió de su municipio para llegar a Mérida, la de Yucatán.

“Para salir de mi ciudad, en el estado Trujillo, había que recorrer un largo tramo a la ciudad de Cúcuta para tomar un vuelo de Bogotá a Cancún”, relató. “No había más alternativa porque todos los aeropuertos estaban cerrados por la pandemia. Incluso, la comunicación entre Colombia y Venezuela están cortadas y la frontera entre ambos está cerrada. La alternativa para viajar a Mérida vía Cancún, era ir de Venezuela a Turquía o de Venezuela a Bolivia, son las únicas conexiones legales”.

“Otra alternativa era pasar la frontera en forma ilegal por cualquier parte. La más usada es a pie, pero hay otras alternativas como usar carreteras de haciendas internas y es la que escogimos. Traíamos las maletas, a mi suegro de edad avanzada y mi esposa”, indica.

“Para ir de Valera a la frontera también el sistema de transporte no existe porque no hay gasolina. Tuvimos que contratar a una persona que tiene los contactos para obtener gasolina, el chofer del carro tiene que estar vinculado a las fuerzas armadas o a la policía para que pueda negociar con todas las alcabalas (pagos) que hay en el camino. Y así fue el viaje, pagamos de Valera para llegar a la frontera de Cúcuta”, indica.

“El chofer va arreglando el pago con las distintas fuerzas que hay a lo largo del camino, pagamos como 30 alcabalas en el camino. Llegamos a la ciudad La Fría y nos llevaron a un pueblo rural donde otras personas se encargan de continuar el traslado a la frontera”, continúa.

“Dejamos el carro y nos montaron en una camioneta rústica para poder pasar la frontera, hay que atravesar varias quebradas y pequeños riachuelos, en ese trayecto deja de tener jurisdicción la fuerza militar venezolana y pasa al dominio de una fuerza de un grupo armado, que por cierto, tengo que decirlo, son más amables y más económicos que las fuerzas armadas militares y policíacas. Una vez que pasamos la frontera, nos dejaron cerca de la cárcel modelo de Cúcuta. Antes de llegar a la carretera negra asfaltada, tuvimos que bajarnos de la camioneta rústica y meternos a taxi porque no permiten pasajeros en este tipo de vehículos en Colombia. El taxi donde van tres personas, nos llevó a la cárcel de Cúcuta y de allí abordamos otro taxi que nos llevó donde pedimos”.

Proceso

“Al otro día, en el aeropuerto de Cúcuta uno consigue entrar a Colombia de forma irregular, por lo que no hay sellado del pasaporte, pero los colombianos han sido muy generosos con los venezolanos y nos apoyan muchísimo”, dijo. “Diseñaron un procedimiento migratorio donde si uno declara que entró de ilegal a ese país le abren un expediente en el mismo aeropuerto. Una vez que se declara culpable de que es irregular su estadía, pero que piensa salir de Colombia, permite continuar el vuelo a Bogotá. A nosotros nos hicieron el expediente en migración, el expediente lo llevan por vía electrónica y te sellan el pasaporte de salida. Así logramos salir de Colombia.

Esta odisea del viaje del estado de Trujillo a Colombia para llegar a Mérida, Yucatán, duró tres días y costó una buena cantidad de dinero por la aventurada travesía. (Continuará).— Joaquín Chan Caamal

Venezuela Viajero

Francisco González Cruz es ex rector de la Universidad Valle de Momboy.

Visita

El visitante estuvo en la capital yucateca promoviendo un proyecto de desarrollo de capital social en el marco de colaboración de Las Mérida del Mundo.

México

“Cuando llegamos aquí en México, hay el problema que la afluencia de venezolanos es muy grande y aumentaron los controles de ingreso. Ya casi viene sonando que el venezolano es un sujeto sospechoso de algún delito. Te interrogan, ¿por qué salió?, ¿por qué entra a México?, ¿Tiene recursos o no?, ¿Cuándo se va a regresar? Y es entendible porque hay 6 millones de emigrantes venezolanos de un país que nunca había tenido ese fenómeno migratorio. Es lógico que los países se cuiden, que no entren malandros porque hay que decirlo, de Venezuela han salido muchos delincuentes, de 100 que llegan a otros países, al menos 2 o 3 son malandros, entonces ese es el peligro al que tienen temor los países receptores”.

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