La pandemia ha favorecido un auge de viveros
Todo comenzó con una singular afición, un gusto especial por las orquídeas. Un día Didier Zavala tuvo una, a ésta le siguieron otra, otra y otra y de repente ya eran varias, tantas que a alguien le llamó la atención su variedad, forma y colorido, comprándole una de ellas.
Quizá en ese momento Didier no se dio cuenta, pero sin planearlo se estaba introduciendo en un negocio interesante y sobre todo, familiar: un vivero casero.
Por su naturaleza, los viveros son negocios muy atractivos, a medida en que se arraiga el gusto de las personas por tener jardines estéticos y cuidarlos, sean chicos o grandes, su presencia se hace cada vez más evidente.
En Mérida existen numerosos viveros, algunos de ellos desde hace años y donde se ofrecen una amplia variedad de flores, plantas, tierra e insumos.
Algo que llama la atención es que, a raíz de la pandemia del Covid-19, el confinamiento y las restricciones a la movilidad, un amplio sector de la sociedad de la noche a la mañana se vio desempleado, imposibilitado de trabajar y obtener ingresos para mantener a sus familias.
Es ahí donde los viveros caseros se constituyeron en una auténtica tabla de salvación para hacer frente a la emergencia económica. La venta de plantas se puso de moda en 2020.
Hay numerosos ejemplos de lo anterior, hogares que cambiaron su estilo de vida y sus espacios se transformaron para dar paso al cultivo y cuidado de plantas ornamentales de todo tipo.
El caso de la familia Zavala Sosa, en la colonia Bojórquez, es uno de ellos. Didier, el padre de la familia, antes de la pandemia trabajaba en una firma constructora y hoy, a más de un año de distancia, duda regresar otra vez a la oficina porque su “Vivero B612” ha sacado en él su espíritu emprendedor.
“Se llama B612 Vivero porque fue el nombre que le puso mi hija, Mayté Zavala Sosa, le puso así en referencia a uno de sus libros favoritos, ‘El Principito’, en el cual B 612 es el asteroide del cual provenía este personaje y que no tiene más de seis metros de diámetro; así de pequeño es el vivero de la familia”, comentó Didier, quien ya tiene más de 10 años de trabajar con plantas y flores.
El pequeño negocio comenzó como un pasatiempo hace unos cuantos años, pero que en el último ha crecido mucho y en ello varios factores han intervenido.
Por un lado las condiciones propias de la pandemia hicieron que las personas permanezcan más tiempo en casa. Más tiempo en casa supone hacer cosas y qué mejor, gratificante y hasta terapéutico y desestresante que hacer un jardín en la casa.
Éxito
Pronto comenzó a correrse la voz sobre el pequeño vivero, para entonces los integrante de la familia se habían involucrado en la actividad.
Didier producía, ahondó sus conocimientos en la materia, leyó, se instruyó entre gente conocedora y puso en práctica lo aprendido.
Reina Sosa Mena, la mamá, es la encargada de las ventas y es que a Didier eso de las ventas no se le da del todo, lo suyo es cultivar flores y plantas, así es que Reina da la cara ante los clientes e incluso es quien sale a repartir los pedidos en un auto que les facilitaron para realizar las entregas.
Por último está Mayté, la hija, quien es la “publirrelacionista” de la casa y también una emprendedora decidida, pues a la par del desarrollo de los conocimientos en las plantas ahora también cría pececitos.
Su trabajo consiste en recibir a los clientes, proporcionar información sobre los productos y estar pendiente de todo para avisar a sus papás cuando ha llegado alguien que se interesa por alguna planta.
El vivero ocupó primeramente el garaje de la pequeña casa, más tarde la necesidad de espacio los obligó a habilitar el pasillo lateral y después el patio.
Se habilitó una malla sombra para proteger las plantas y flores de los fuertes rayos solares. De igual forma construyó un pequeño depósito para llenar de agua y cultivar plantas y flores acuáticas; cuando éste resultó insuficiente una pequeña piscina portátil se convirtió en el nuevo estanque para los cultivos.
En el “Vivero B612” hay todo tipo de plantas: orquídeas, lirios, helechos, flores del desierto, palmas, rudas, etcétera. Quizá las únicas variedades con que no cuentan son las cactáceas.
“Cactáceas no, la razón es que en los alrededores hay otras familias que han emprendido negocios similares y poseen selecciones numerosas de estas variedades, por respeto y solidaridad a ellos no vendo cactáceas”.
“Si un cliente llega y la solicita, le indico quién puede ofrecerle exactamente lo que está buscando y ahí lo mando, y viceversa, cuando un cliente llega con ellos y quiere algo de lo que nosotros producimos, entonces ellos nos lo mandan para que podamos servirle. El mercado de los viveros alcanza para todos”, comentó Didier.
“Cuando comenzó la pandemia hubo un incremento notable en la demanda de flores y plantas, venía mucha gente y al cabo de un tiempo la demanda se hizo más grande”, comentó Reina.
“Hasta antes del Covid no tenía idea de lo que era hacer negocio a través de las redes sociales o los medios electrónicos. Internet, Facebook o WhatsApp para mí eran desconocidos en el sentido de utilizarlos como medio de promoción del vivero, poco a poco fui encontrando el modo de anunciar y promover, me convertí en la encargada de las ventas”.
La oferta de productos es amplia, hay plantas desde $15 hasta ejemplares de $6,000 como la “Monstera Variegata”, rara y altamente apreciada por los conocedores.
La familia Zavala Sosa coincide en que el vivero ha sido para ellos una experiencia enriquecedora, ha estrechado sus lazos y tiene una cartera de clientes que les permite cubrir sus necesidades.
El “Vivero B612” se ubica en la calle 59-F número 605 esquina con 116 de la colonia Bojórquez, el horario es todos los días de 8 a 20 horas y el teléfono es 9997-37-16-51.
Más emprendimientos
Algunos viveros familiares cercanos han crecido y se han consolidado, el ejemplo más claro es el Vivero Yucalpetén de la calle 67-A número 188 entre 118 y 120 del fraccionamiento Yucalpetén, exactamente frente a la iglesia del lugar. Su teléfono es 9992-05-34-79.
Con el lema “Juntos desde la raíz” este vivero ofrece una gran variedad de plantas y productos relacionados con su cuidado y la jardinería, según comenta su encargada Alejandra Canto.
El servicio es de martes a sábado de 9 a 17 horas, domingos de 9 a 14 horas, se cuenta con servicio a domicilio gratuito dentro del fraccionamiento Yucalpetén con mínimo de compra de $100, más allá el flete es proporcional al monto de compra y sitio de entrega.— Emanuel Rincón Becerra
Plantas Comercio familiar
El Vivero Yucalpetén es un negocio familiar con amplia variedad de ejemplares.
Productos
Plantas y flores aromáticas, cítricos, ornamentales, rosas, suculentas, cactus, pepinos cat, jícaras, chiles habaneros, así como tierra abonada, macetas de diversos materiales, herbicidas, de todo se puede encontrar ahí.
Cultivos
“Somos un vivero que ofrece y promueve el cultivo de plantas y productos tradicionales de la región como el pepino cat, la jícara o el chile habanero”, apuntó la encargada Alejandra Canto.
En redes sociales
El Vivero Yucalpetén cuenta con su propio catálogo de productos en línea que puede consultarse en https://www.facebook.com/Viveroyucalpeten.
Cactus
Otro vivero que vale la pena visitar es “Vivero Ideas Verdes”, en la calle 63-B número 162 de Yucalpetén. Su teléfono es 9991-22-27-28, el cual también tiene amplia gama de variedades de plantas y flores, y una muy buena selección de cactáceas.
