El Tren Maya, uno de los proyectos de infraestructura más importantes del gobierno federal, es una gran oportunidad para el desarrollo de Yucatán, del Sureste en general. Es una obra con un alto potencial de rentabilidad económica y social, que ayudará a combatir muchos de los rezagos históricos que padece esta parte del país.

Así ve al Tren Maya Juan Pablo de Botton Falcón, nuevo director de Nacional Financiera (Nafin) y del Banco de Comercio Exterior (Bancomext), quien admite que no estaba consciente de los grandes beneficios que implica el megaproyecto ferroviario, hasta que lo estudió a fondo.

Durante una plática en el Diario, comparte que los objetivos de su visita a Yucatán como parte de su primera gira de trabajo —estuvo antes en Oaxaca— fueron precisamente acompañar el proyecto del Tren Maya y tener un acercamiento con los sectores productivos de la región. “Un poco como bajar al territorio, platicar con la gente y conocer cuáles son las necesidades particulares de esta región”.

A toda máquina

El Tren Maya es un proyecto ambicioso porque implica conectar toda la Península, pero está avanzando bien, asegura. Hay mucha gente trabajando de forma coordinada, los tramos ya están licitados y están repartidas las responsabilidades.

“Nosotros acompañamos la obra, no con un papel protagónico, sino como lo hacemos con todo proyecto que implica desarrollo económico”.

En este caso, explica, cuando habla de acompañamiento se refiere al apoyo que la banca de desarrollo brinda a las empresas para afrontar sus obligaciones financieras. Si bien tienen presupuesto federal y no les hace falta dinero en ese sentido, a veces por cuestión de tiempos necesitan un crédito puente.

“Hemos firmado en los tramos 1 y 3 más de 4,000 millones de pesos que pueden darles esa liquidez. Son recursos tendientes a apoyar no solamente a la empresa, sino también a todas las pymes que están ayudando a hacer el trabajo y a los trabajadores”, abunda. “Con estos créditos temporales se garantiza que no le falte liquidez al proyecto, hasta que llega el pago presupuestal”.

Convencimiento

De Botton no tiene ninguna duda de que el Tren Maya traerá empleo, desarrollo y progreso a las numerosas comunidades que se asientan a lo largo de su recorrido de 1,500 kilómetros y cinco estados: Chiapas, Tabasco, Campeche, Yucatán y Quintana Roo.

En su opinión, es un proyecto con un gran potencial de rentabilidad en términos económicos y sociales, ya que, debido a la naturaleza de la infraestructura de la obra, se obtendrán beneficios multisectoriales que permitirán potenciar el desarrollo de la región en todos los ámbitos: social, cultural, económico.

Turismo para todos

En el aspecto económico, indica, permitirá que la gran cantidad de turistas que llegan a Cancún —más de 10 millones al año— puedan visitar otros lugares y de esta forma procurar que se beneficie toda la región de una actividad que representa un 8.7% del PIB de México.

“Esto irá acompañado de la prestación de servicios básicos —agua, luz, internet— y, en su momento, de construcción de infraestructura hotelera, lo que se traduce en empleos y mejores condiciones de vida para la población de los sitios por donde pase el ferrocarril”.

Exportaciones

Y está también el potencial de mover carga. Y si ya de por sí Yucatán registra un importante crecimiento exportador hacia la costa este de los Estados Unidos, con el incremento de la conectividad se potenciará el movimiento comercial hacia nuevos mercados.

“No puedo decir cuál será la prioridad del Tren, si los pasajeros o la carga —el arquitecto Jiménez Pons es el encargado del proyecto y la persona que puede responder esa duda—, pero sí puedo asegurar que al tener potencialmente los dos componentes genera conectividad y por tanto opciones para que la gente pueda moverse de mejor forma por motivos de trabajo o recreación”.

“Estoy convencido de que es un proyecto con una enorme rentabilidad económica y social. No tengo ninguna duda de que será muy positivo”, concluye.— D.Y.

Noticias de Mérida, Yucatán, México y el Mundo, además de análisis y artículos editoriales, publicados en la edición impresa de Diario de Yucatán